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El vendedor de espejitos de Madrid

Actualizado el 05 de mayo de 2011 a las 12:00 am

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El vendedor de espejitos de Madrid

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A José Mourihno le dicen The Special One : es un tipo irrepetible que se sabe bien su personaje. Acá no se trata de mezquindades y regatearle sus méritos..., menos desde un pequeñitico país del trópico húmedo.

El tema de Mou (el diminutivo suena igualito a uno de los Tres Chiflados , por cierto) pasa por ese personaje que construye para el consumo del mercado del futbol: pendenciero, provocador y muy mal educado. Para decirlo en buen tico: es un cae mal . Un gamberro, dijo el director del diario As de Madrid, Alfredo Relaño.

Mourinho, como dijo El País de España, es un mercader de resultados y por eso necesita “echarle los clavos” a los demás cuando no coloca su producto.

Enrareció el ambiente de la semifinal europea con una teoría de la conspiración que encontró eco y simpatía en un (sector) del madridismo, embobado con su figura y creyentes de que era El Escogido para frenar a los culés . También sus jugadores se montaron en ese “patín”, inclusive el comedido Íker Casillas. Según Mou existe una consigna de la UEFA para favorecer al Barça.

No se debe negar que el gol de Higuaín fue mal anulado y pudo haber cambiado el juego de antier; pero..., tampoco se puede esconder el hecho de que Ricardo Carvalho jugó gratis una gran parte del partido porque el árbitro Frank de Bleeckere estaba determinado a que el juego concluyera 11 contra 11 –como apuntó el New York Times en su crónica– y que Casillas se hizo más santo al tapar cuatro goles cantados.

Ensaya la teoría conspirativa el técnico del club al que sus detractores, durante muchísimos años, se quejaron de que campeonizaba (no solo una vez) gracias a que era el equipo favorito del dictador Francisco Franco.

¿Ven cómo ensuciar honras es muy fácil y solo se necesita una lengua destemplada?

Mou gusta de los exabruptos: a Manolo Preciado, técnico del Sporting, lo acusó de dejarse golear por el Barcelona (días después, el mismo Barça lo tandeó 5-0 y nadie le preguntó nada).

The Special One logró que nadie le cuestionara los paupérrimas porcentajes de posesión de pelota en los cuatro juegos; que saliera a defenderse en su propio estadio; que de dos juegos en casa no ganara uno y solo marcara un tanto y de penal; que el martes solo hiciera un remate a marco...

En otros tiempos, el Madrid despidió a Fabio Capello, ¡dos veces y en ambas campeón!, solo porque no jugaba bonito; en otra época, los merengues echaron a Bernd Schuster porque en la Casa Blanca no se agacha la cabeza y él cometió la osadía de decir que la Liga era del Barcelona.

Todo nos hace llegar a una conclusión: 519 años después, los espejitos ahora se venden en la capital del Reino de España.

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