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El valor de la producción nacional

Actualizado el 01 de mayo de 2012 a las 12:00 am

Esperamos que las cámaras recapaciten y piensen en todo el empresariado nacional

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El valor de la producción nacional

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En LaNación del 26 de abril de 2012, un reportaje afirma que Intel genera el 6% de la producción de Costa Rica. Este dato sería verdadero si la producción de Intel fuera 100% valor agregado nacional. Sin embargo, sabemos que difícilmente del valor exportado por esta empresa el 15% representa valor agregado nacional, es decir salarios, electricidad, agua, materias primas y compras a proveedores locales que representaron $63 millones en el 2011(3% del valor exportado). Esto significa que de los $2.000 millones exportados por Intel, aproximadamente $300 millones se generaron en Costa Rica.

No se trata con esto de menospreciar la gran importancia que ha tenido Intel para este país y su condición, aun con $300 millones, de ser la mayor empresa exportadora de Costa Rica. De lo que se trata es que los costarricenses tengamos la verdadera dimensión de lo que representan los diferentes actores de la producción nacional.

Otros sectores más importantes. Tal y como se ha difundido, esta información ha llevado a muchos distinguidos costarricenses, incluidos altos personeros del Gobierno, a sobrevalorar estas empresas; pero dolorosamente a cambio de despreciar y subvalorar otros sectores de la economía como la actividad agropecuaria, la agroindustria y las industrias pequeñas y medianas de alto valor agregado nacional.

En nuestras actividades agropecuarias y agroindustriales, normalmente su valor agregado nacional es superior al 75% del valor de la producción. Por esta razón, estas actividades económicas, aunque no son defendidas con pasión por nuestros gobernantes, generan mucho empleo, mucha riqueza y paz social al país.

Así, por ejemplo, mientras el café representa un valor exportado cercano a los $300 millones, da trabajo a más de 50.000 propietarios y trabajadores, mientras Intel lo hace a 2.800 trabajadores, la casi totalidad profesionales. Ambos son necesarios y complementarios; uno da prestigio a nivel de multinacionales y empleo profesional, la otra genera muchos propietarios, trabajadores del campo y sentido de pertenencia del país.

Estas percepciones equivocadas de nuestros políticos los llevan a hacer propuestas como la que publica el periódico La Nación el 25 de abril en la página 6A, en donde se informa que el Gobierno solicita bajar la tarifa de los grandes consumidores, en alta y media tensión que pagan en dólares, pero a cambio de ello, se subirían las tarifas a la casi totalidad de los productores nacionales y a todas las viviendas.

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Para que nuestro lector entienda el impacto, solamente las 4 más grandes empresas, Holcim, Cemex, Intel y Alunasa, consumen alrededor del 12% de la electricidad de este país, eso es similar al consumo de Coopelesca y Coopealfaroruiz, que le dan electricidad a los cantones de San Carlos, Guatuso, Upala, Los Chiles, Sarapiquí, Zarcero y parte de los cantones de Alajuela, Grecia, Valverde Vega, San Ramón y Naranjo.

Para estas empresas, se pide un rebajo en su tarifa de 16.18% que extrañamente coincide con la revalorización del colón, es decir, a ellos, más que aumentarles la tarifa, lo que sucedió es que los mismos colones son más dólares hoy que hace 3 años. A estos se les baja y subsidia la tarifa a costos de años atrás, porque la inflación ha continuado. Solicitan bajar a estas compañías la tarifa de 8 a 7 centavos (¢30 colones kw/h) en el periodo punta que es entre las 10:00 a. m. y las 12:30 m. dd (almuerzo) y entre las 5:35 p. m. y 8:00 p. m. (cena) que es cuando el ICE debe en todo el año, no solo en verano, generar energía térmica con búnquer y diésel de muy alto costo para el país. Tampoco se les está cobrando el factor térmico.

Por otra parte, mientras el ICE paga a muchos cogeneradores privados a $0.11 el kwh y los nuevos proyectos tienen un costo superior a los $0.10 el kwh, así también la energía térmica tiene un valor de más de $0.20 el kwh. Suena contradictorio que estas tarifas estén por debajo del costo real que está teniendo el país, mientras a ellos se les quiere bajar a $0.07 (¢30) en el horario que más caro pagan, pues en los otros horarios tienen tarifas más bajas.

Tarifas más altas. Mientras esto ocurre, la casi totalidad de productores pequeños y medianos pagamos tarifas de 2 a 4 veces más altas que las que pagan estas empresas, fomentándose la desaparición del empresariado nacional. Además se nos castiga con un impuesto de ventas que muchos de ellos no pagan al ser exonerados, y los que pagan, lo hacen sobre un impuesto de ventas a ¢30, que es muy diferente a calcularlo a los ¢100 o más que pagamos los demás por kwh.

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Al respecto, las grandes empresas deben hacer suya la frase de Michel Camdessus, exdirector del FMI, quien afirmara: “La justicia es una condición de la eficiencia”. Debemos recordar que la prudencia es sabiduría práctica, respetando mínimos que se deben respetar siempre.

El Gobierno de Costa Rica justifica su posición al compararnos con países que tienen tarifas más bajas porque generan en base a petróleo, carbón o gas todos ellos responsables en un 64% del calentamiento global; también otros lo hacen con energía atómica que conlleva riesgos ambientales. ¿Cuánto será el subsidio no cobrado por el daño al ambiente? Y ¿dónde está la coherencia del Gobierno con la meta, “Costa Rica país carbono-neutral en el 2021”?

Esperamos que las cámaras empresariales recapaciten y piensen en todo el empresariado nacional y que el Gobierno rectifique y actúe con prudencia y en defensa del bien común.

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