El juego, disponible en su página web www.imepilt.com desde el martes, había sido utilizado hasta este viernes unas 50.000 veces.

 24 agosto, 2012
 En su parodia de Angry Birds, el juego más famoso del mundo para smartphones, Magnus Vulp invita a los jugadores a disparar contra rebeldes, que se parecen a las Pussy Riot, con proyectiles en forma de cabezas de Putin y del patriarca ortodoxo ruso Kiril. | WWW.IMEPILT.COM
En su parodia de Angry Birds, el juego más famoso del mundo para smartphones, Magnus Vulp invita a los jugadores a disparar contra rebeldes, que se parecen a las Pussy Riot, con proyectiles en forma de cabezas de Putin y del patriarca ortodoxo ruso Kiril. | WWW.IMEPILT.COM

Tallin (AFP). Un diseñador de Estonia colgó en Internet una versión anti-Kremlin del célebre juego "Angry Birds" para protestar contra la condena a dos años de detención de las tres integrantes del grupo punk ruso Pussy Riot, opositoras al presidente ruso Vladimir Putin.

Magnus Vulp, creador del juego "Angry Kremlins", afirmó que quería llamar la atención sobre la suerte de las tres jóvenes, cuya condena en Moscú ocasionó una ola de protestas en todo el mundo.

"La idea del juego Angry Kremlins nació con las noticias que llegaban de Rusia sobre el injusto proceso, la represión de la libertad de expresión y la crisis política alrededor de las Pussy Riot", declaró a la AFP.

Nadejda Tolokonnikova, de 22 años, Yekaterina Samutsevich, de 30, y Maria Alejina, de 24, fueron condenadas el 17 de agosto a dos años de detención cada una por "vandalismo" e "incitación al odio religioso" tras haber cantado una "oración punk" en la catedral ortodoxa del Cristo Salvador de Moscú, en la que pedían a la Virgen "echar a Putin" del poder.

En su parodia de Angry Birds, el juego más famoso del mundo para smartphones, Magnus Vulp invita a los jugadores a disparar contra rebeldes, que se parecen a las Pussy Riot, con proyectiles en forma de cabezas de Putin y del patriarca ortodoxo ruso Kiril.

El juego, disponible en su página web www.imepilt.com desde el martes, había sido utilizado hasta este viernes unas 50.000 veces, principalmente en Rusia y en los tres países bálticos (Estonia, Letonia y Lituana), exrepúblicas soviéticas que mantienen tensas relaciones con Moscú.

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