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El terror de cada día: Una novela de Andrea Jeftanovic

Actualizado el 17 de febrero de 2013 a las 12:00 am

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El terror de cada día: Una novela de Andrea Jeftanovic - 1
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Escenario de guerra, de Andrea Jeftanovic (Santiago, Chile, 1970) es una novela intimista con un contexto social, histórico, que es necesario recordar. La dictadura de Augusto Pinochet, iniciada en 1973 con un golpe de Estado militar, desató inaudita violencia por parte del Estado. La brutalidad empleada para reprimir brotes de resistencia, los asesinatos y sobre todo la ausencia total de dignidad humana por parte de los torturadores, su retroceso hacia formas incalificables de sadismo, fueron y siguen siendo comparables al horror practicado por los nazis.

Por otra parte, pero siempre dentro de la misma lógica del terror, la forma encubierta, indirecta de tratar el tema en esos tiempos se explica por el miedo que irradió, con total impunidad, sobre la población chilena, desde el centro mismo del poder político-militar. Satanizados artistas e intelectuales, la literatura y el teatro enmascararon sus denuncias y reconstruyeron las pesadillas eludiendo denunciarlas de manera frontal.

Andrea Jeftanovic tenía tres años cuando fue el golpe militar de Pinochet. Creció en plena dictadura, entre misteriosas desapariciones y aterrorizados murmullos sobre su destino.

Puede sorprender que en su novela, Escenarios de guerra , no haya ninguna mención a estos dolorosos hechos. Sin embargo, a pesar de que el “escenario de la guerra” en su novela es el entorno doméstico –nos cuenta de una niña que sufre un profundo abandono afectivo– es inevitable descubrir, en su relato, líneas paralelas entre lo privado y lo público, relación especular entre el terror de la calle y el terror del hogar. A fin de cuentas, el estado de indefensión es el mismo; lo que cambia es el número de víctimas.

El gran protagonista de Escenario de guerra es el miedo, un miedo inubicable que viene de afuera y amenaza la estabilidad del hogar: “Hay un ruido de motores, una banda de aviones aterriza en el patio”. “Marcho por la calle temiendo que me lleven presa”.

El miedo se entroniza dentro de la casa: “máscaras monstruosas persiguiéndonos con cuchillos”. Situación precaria para la niña y sus hermanos, quienes sobreviven a pesar del ausentismo materno: “no es de aquí ni de allá, por lo que ha fundado su patria en un cuaderno azul [...]. Se le cambian las horas en el reloj [...]. Vive fuera de plazo [...]. Tiene la capacidad de estar en dos lugares sin estarlo”. Entre dos padres que miran en direcciones opuestas, la niña camina por el filo de una navaja y se hiere'

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Escenario de guerra habla de una generación a la que le arrebataron su sentido de pertenencia y no encuentra lugar entre el ayer y el hoy, insertada con violencia en un mundo de individualismo feroz, que no eligió ni buscó.

Es un mundo que no se decide entre la compasión, el escepticismo o el cinismo. “Somos expertos en fracturas, estamos rodeados de restos y fragmentos. Tú también odias las multitudes y miras desde afuera las situaciones colectivas. Permaneces, como yo, en el borde de todo”.

Esas “multitudes” pueden estar concentradas en un desfile militar o en un mitin de izquierda: no hay nadie ni nada confiable. Para sobrevivir, lo único que se puede hacer es tomar distancia, alejarse de la colectividad sea cual fuere su signo político, religioso o social, no comprometerse, desconfiar siempre, un mirar sobre el hombro desde el margen, mantenerse, en estado de alerta, en el borde' ¿Es así?

Ya comenzábamos a resignarnos a la desesperanza absoluta cuando, terminado el espectáculo, arriba del escenario saludan los personajes con la frase final del libro: “Entonces nos miramos unos a otros, hacemos una reverencia y trenzamos las manos aferrándonos, por un instante, a la misma cuerda de la vida”.

La autora toma, del psicoanálisis, la subjetividad del inconsciente de la narradora, que tantea en la oscuridad sus contradicciones internas a la vez que trata de entender las externas. Para construir su propio mundo debe deconstruir el mundo que le ha sido dado. El rompecabezas debe ser desarmado para ser armado correctamente.

Escenario de guerra es una novela para quienes estamos aburridos de la literatura de baja densidad a que nos tienen acostumbrados la industria del libro y el mercado local.

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