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Hay sorpresas en el sombrero inglés

Actualizado el 02 de julio de 2010 a las 12:00 am

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¿Cómo estabilizar la zozobra social en una sociedad? ¿Cómo sacar a tanta gente de la miseria? Hay diferentes respuestas. La red de cuido es novedosa y se multiplica. En Australia, el apoyo a las familias ha reunido varias propuestas parlamentarias de ayuda directa en beneficio de ellas. Singapur está dando pasos al apoyo en la novedosa política, no de estado benefactor, sino de apoyo a las familias jóvenes numerosas, al detectar el gobierno un preocupante envejecimiento de su población.

Pero lo más sorprendente ha sido el nuevo Gobierno británico. El viceprimer ministro Nick Clegg, de la coalición gobernante, ha señalado la creación de una comisión para poner en marcha el apoyo a niños y familias. Ha señalado: “Actualmente uno de cada cinco niños vive en la pobreza. Dos millones tienen viviendas pobres: habitaciones abarrotadas, condiciones miserables e incluso, edificios peligrosos”.

David Cameron, primer ministro, ha señalado por su parte que quería hacer de la Gran Bretaña un país más familiar, y yo siempre he defendido que una sociedad debe ser juzgada en función de cómo trata ella a los niños.

Para ayudar a los niños discapacitados, el Reino Unido está pensando en potenciar la figura de los cuidadores y los servicios de asistencia social. El Gobierno también quiere centrar la protección de los niños tratando de estabilizar las familias, evitando rupturas familiares. También están tratando de crear un proyecto en donde puedan participar todas las generaciones de una familia, facilitando el juego, la tertulia y la convivencia entre personas de diferentes edades. En resumen, han creado un grupo de trabajo para fortalecer la familia y la niñez, que baje el gasto publico, proteja el futuro de los niños y fortalezca la familia.

Idénticos esfuerzos se están dando en Corea del Sur, Alemania Federal, y en las ciudades rusas de San Petersburgo, y Moscú, lo que parece señalar que el combate a la pobreza implica estar abierto a una nueva política social, que sea algo más que el estado de bienestar, que de inicio por la vía del buen entendimiento y la cooperación, apoyo a las familias más afectadas por la pobreza. La pobreza se combate conversando con el pobre, no imponiendo, sino tendiendo puentes solidarios, de manera que los proyectos logren éxito y constancia. La potencia del cambio esta en la solidaridad de los vecinos, las asociaciones locales y las empresas familiarmente responsables.

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