Archivo

La sentencia Trejos Salas

Actualizado el 05 de enero de 2013 a las 12:00 am

Tarde o tempranodebía anularse el medieval fallode la Sala IV

Archivo

La sentencia Trejos Salas

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

La sentencia Trejos Salas - 1
ampliar
La sentencia Trejos Salas - 1

Finalmente, la CIDH anuló la medieval sentencia de la Sala Constitucional que prohibía la fecundación in vitro en Costa Rica. Tarde o temprano tenía que anularse esa vergonzosa sentencia que nos colocaba, junto a la Libia de Ghadafi, como los únicos países del mundo en que se prohibían tales procedimientos médicos.

El artífice de la sentencia es mi querido y recordado amigo Gerardo Trejos Salas, quien planteó la denuncia ante la Comisión Interamericana y durante l0 años batalló incansablemente con contundentes argumentos para demostrar las falacias médicas y jurídicas de la citada sentencia.

El informe de la Comisión se basó en un ciento por ciento en los argumentos de Gerardo. Ahora la Corte acoge los de la Comisión y, por ende, los alegatos de Gerardo. Por eso considero que, en lo sucesivo, esa importante resolución de la Corte debería llamarse la sentencia Trejos Salas para hacerle honor a su progenitor intelectual.

Desgraciadamente, Gerardo no vivió para ver coronados sus 10 años de dedicación franciscana a la causa sin recibir un centavo, y más bien poniendo dinero de su peculio para los viajes que hizo a Washington a defender la denuncia ante la Comisión. Por eso, es muy justo que dos terceras partes de los honorarios otorgados por la Corte se hayan destinado a la familia de Gerardo.

Poco antes de morir y hablando sobre el tema, Gerardo me dijo algo profético sobre la sentencia: él estaba convencido, al contrario de lo que opinaban otros abogados de los denunciantes, que la Corte otorgaría a lo sumo US$ 23.000 por pareja. Y dio en el clavo. Para él, en todo caso, el dinero que pudiera obtenerse de la sentencia carecía totalmente de importancia, pues a Gerardo solo le interesaban dos cosas: restablecer el goce de un derecho fundamental, como es de la procreación, a todas las parejas costarricenses que padecen de infertilidad, y que sus argumentos jurídicos y, sobre todo, su interpretación sobre el alcance que tiene el derecho a la vida en la Convención Americana, fueran acogidos primero por la Comisión y luego por la Corte. Lástima que no esté vivo para saborear ambos triunfos, pero la historia le hará justicia.

PUBLICIDAD

Es necesario citar también a los distinguidos galenos, Dr. Gerardo Escalante López y su esposa, Dra. Delia Rivas, quienes no solo brindaron el arsenal médico para vertebrar científicamente los escritos de Gerardo, sino que se convirtieron en los pioneros de la fecundación in vitro en el país. Ambos merecen un especial reconocimiento pues hicieron un equipo perfecto con Gerardo, el cual, a final de cuentas, resultó invencible.

  • Comparta este artículo
Archivo

La sentencia Trejos Salas

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota