Castigo por equivocarse, sin mala intención, se duplicó con la actual ley

Por: Patricia Leitón 25 octubre, 2012
 Contribuyentes cuando hacían consultas sobre la declaración de renta el 15 de diciembre del año pasado. | ARCHIVO
Contribuyentes cuando hacían consultas sobre la declaración de renta el 15 de diciembre del año pasado. | ARCHIVO

Los cerca de 405.000 contribuyentes que ya preparan su declaración de impuesto sobre la renta del periodo fiscal 2012, deberán tener más cuidados este año debido a los cambios que traen las nuevas leyes tributarias, que rigen desde el 28 de setiembre pasado.

Dichas legislaciones son la Ley de Fortalecimiento de la Gestión Tributaria y la Ley para el Cumplimiento del Estándar de Transparencia Fiscal.

El abogado Rafael González, socio de Impuestos de la firma Deloitte, explicó que si bien estas leyes no tienen reformas directas al tributo sobre las utilidades, los contribuyentes sí podrían ser sujeto de las nuevas sanciones con la declaración de este año.

Carlos Camacho, presidente del Grupo Camacho, resaltó que el contribuyente debe tener cuidado con las consecuencias, en caso de no presentar la declaración, presentarla con errores de contenido o con transacciones que procuran disminuir la carga fiscal de manera engañosa.

Equivocarse al declarar. Dos de los cambios más importantes que trae la nueva legislación, son el incremento en las sanciones por errores en la declaración de los impuestos y las nuevas facultades que tiene Tributación para solicitar información a las entidades financieras.

Antes de la vigencia de las nuevas leyes, los contribuyentes que erraban en su declaración de impuestos, sin mala intención, afrontaban una sanción del 25% sobre el monto no pagado.

Con la nueva Ley de Fortalecimiento, esta sanción se eleva a un 50% para lo que se denomina “conductas no graves”. Por ejemplo, citó González, solicitar la devolución de tributos que no proceden.

Si la equivocación es con mala intención, antes la multa era de 75% sobre el monto no pagado, pero la nueva ley la eleva a 100% para lo que considera “conductas graves” y 150% para las “muy graves”.

Un ejemplo de una conducta grave es ocultar datos a la Administración Tributaria, siempre y cuando ese monto sea superior al 10% de la base de la sanción.

Dicha base surge de una fórmula que considera la diferencia entre el monto pagado por el contribuyente y el que Tributación considera correcto tras una fiscalización.

Además, con la nueva Ley de Transparencia, Tributación tiene más facilidades para solicitar información financiera de los contribuyentes a los bancos.

González explicó que antes tenía que haber un indicio fundado de un ilícito tributario para que Tributación solicitara información financiera de un contribuyente.

Ahora la entidad solo tiene que demostrar que está haciendo una auditoría y requiere la información para verificar.

Para cumplir el requerimiento, Tributación tiene que presentar una solicitud por escrito ante el juez tramitador, quien deberá resolver dentro del plazo de cinco días hábiles y luego la entidad tiene 10 días para entregar los datos.