Archivo

Tecnología

Una revolución optimista en la web

Actualizado el 06 de junio de 2010 a las 12:00 am

No todo van a ser penas. En una oleada de sitios en Internet y blogs, gente común y corriente se suma a la tendencia planetaria que se ha propuesto difundir solamente buenas noticias, historias de personas combativas y ejemplares, y contenidos vitalistas.

Archivo

Una revolución optimista en la web

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Max tiene 12 años, dos gatos, un perro y muchos sobresalientes. Es de Toronto, Canadá, pero vive con su madre en un típico chalet norteamericano de un barrio de Orlando, Florida, donde se ve poca gente porque cada uno está metido en su casa. Y no habría nada más que decir de este chico de ojos grandes porque su vida parece bastante prototípica. Pero no es así: de 4 a 9 p. m. trabaja en una página web que es mitad periódico y mitad programa de televisión que solo ofrece noticias positivas. Él es el director. Él la fundó en el 2007 y estuvo acreditado para los pasados Juegos Olímpicos de Invierno en Vancouver. Weekend News Today (www.hnheadlines.com) cuenta historias personales positivas, explica cómo es el carro más barato que se vende en Estados Unidos o entrevista al inventor del juguete que crea bombas de colores. Max se va a la cama a las 9 p. m. y se levanta a las 4 a. m. Para trabajar más.

–¿Y cuándo hace la tarea?

–En el bus, camino al colegio.

–¿Qué dicen sus padres de que trabaje tanto?

–Están muy orgullosos. Yo me organizo con los estudios.

–¿Cómo se le ocurrió el proyecto?

–Cuando una profesora dijo que odiaba ver noticias tristes.

–¿Cuáles son sus hobbies?

–Noticias, noticias, noticias. El extracto de la conversación con Max a través del chat de Skype (supervisado por su mamá) basta para acercarse al ideario de un niño que está harto de catástrofes y quiere dar a conocer un lado menos oscuro de la vida.

Y él solo es la punta de lanza. Con la crisis y su dosis diaria de tragedia han surgido blogs y webs que pretenden darle un socollón al mundo para que se espabile. Soplar aire fresco a la sociedad. Después de casi dos años de recesión y unos cuantos más de agresión al medio ambiente, existe en la red una oleada de ciudadanos de a pie que piden información para el cambio. Es la revolución optimista. Y es planetaria.

Otro mundo es posible. La vieja consigna de los movimientos sociales y antiglobalización parece renovarse.

PUBLICIDAD

“Hay un desafío que va con nuestro planeta”, claman los hermanos Sebastián y Cristóbal Díaz, chilenos, que pusieron en marcha El Buen Diario (www.elbuendiario.cl). “Tiene que ver con nuestra existencia y nuestra evolución como seres. Debemos generar un cambio ahora. Si no, va a llegar un punto de no retorno. Tenemos que construir una sociedad comprometida con nuestro ambiente, dejar de lado lo económico y conectar con lo esencial del ser humano”.

Su sitio, sin publicidad y sin sentido comercial, es así: “Primer vuelo solar”, “Jóvenes y niños discapacitados se integran en la sociedad a través del teatro”, “Futbol como liberación entre las rejas del Robben Island”.

Jorge Dobner, con sus 62 años, está cansado de todo. En el 2008 fundó el sitio En Positivo, pero solo duró un año. Falta de presupuesto. Ahora, este periodista retirado actualiza cada día una página mucho más modesta, El Mundo en Positivo (www.elmundoenpositivo.com).

“No se trata de ignorar los tiempos difíciles que vivimos, sino de hacer visibles las iniciativas que generan buenas noticias todos los días y devolverles el espacio que les corresponde”, dice.

Dobner, argentino con más de 30 años de vivir en España, cree que la mayoría de los habitantes del planeta se levantan cada día para mejorar su vida.

“Siempre han existido guerras, crisis, epidemias y catástrofes, pero siempre el mundo avanzó porque hubo más gente construyendo que destruyendo. Hay que recuperar la confianza en el ser humano”, apunta.

¿Y se puede? ¿De verdad se puede? Dobner clava la mentalidad que describe Manuel Almendro en su libro La psicología del caos. “La seguridad material es cada vez menos segura. Estamos al final de una civilización y por eso nos encontramos en este proceso de caos. Es un salto evolutivo importante. La crisis nos empuja a la renovación porque nos encontramos en el posconsumismo y el posmaterialismo, y existe un proceso de unificación de la conciencia”, explica.

A Graham Forrest, un traductor inglés que vive en España, lo ponen nervioso eso de la rentabilidad, los dividendos y la carrera por subir en la escalera social.

“Me mueve la injusticia y yo intento combatirla”, responde de sopetón este tipo afable que contesta: “Positivamente, sí”, en lugar de un simple “sí”. Por eso creó Noticias Positivas (www.noticiaspositivas.net). Lo hace sin esperar nada a cambio. Por amor al arte. Le ayudan dos amigos y cada día envían a los suscriptores de la página una noticia positiva. Sin contar la ración semanal de cuatro o cinco artículos propios que sube a la web.

PUBLICIDAD

A Graham le gusta el desarrollo sostenible, la economía solidaria, la vida sana y la tecnología limpia. “Queremos animar a la gente para que participe en otros proyectos y damos prioridad al desarrollo local”, apunta. La clave, asegura, es la creación de pequeñas redes humanas. “Microproyectos, muchos microproyectos por todo el mundo”.

Graham no conoce a Achim. No se ha puesto de acuerdo con ella para pensar igual. Achim Kram es una londinense que se hartó de trabajar en una compañía estadounidense y en el 2008 lanzó Optimist World (www.optimistworld.com). “Nos gusta contar a nuestra audiencia el buen trabajo que hacen las organizaciones benéficas y las empresas con sus programas de responsabilidad social. Nadie vendrá a nosotros para conocer las últimas noticias de una catástrofe, pero intentamos dar cinco minutos de temas positivos al día”, afirma.

Good News Gazette (www.goodnewsgazette.net) y Solo Buenas Noticias (www.solobuenasnoticias.com) tienen el mismo chip. Con los dramas, el mundo se reblandece. Lo ha comprobado Geraldine Weiss, una inglesa que se adelantó a toda esta movida en 1997 con The Good News Network, aún en funcionamiento.

¿Visionaria? Puede que sí. Geraldine ha visto cómo el tráfico de su web experimentó un alza importante el 11 de setiembre del 2008, cuando quebró Lehman Brothers. “En una crisis, cuando no hay más que cosas malas, la gente realmente quiere buenas noticias”, teoriza ella. Esta página tiene hoy 15.000 personas registradas que pagan 2 euros al mes, y 7.000 que reciben un extracto semanal gratis. A Geraldine le llegan e-mails donde los lectores dicen que sonríen.

Esta revolución hierve al calor de la web 2.0, donde se difuminan las figuras de emisor y receptor. Weekend News Today, el portal del niño que estudia de camino a casa en el autobús de la escuela, ha conseguido atraer a su causa una decena de jóvenes de todo el orbe de entre 12 y 25 años, para que aporten, sin ninguna retribución, historias positivas. Hasta los lectores proponen artículos y nuevos enfoques para acercarse al mundo. En www.cadenadeoptimismo.org se han propuesto crear la cadena de contenidos felices más larga de la red. Los usuarios eligen un avatar (ardillita, elefantito, pajarito) y van enlazando contenidos en materias como ecología, Tercer Mundo o vida personal.

Max, el niño de 12 años, aún no es muy consciente del hastío vital del mundo. Solo sabe que las noticias optimistas lo hacen sentir bien. Una pregunta más:

–¿Y qué dicen sus amigos de todo esto?

–Bueno, creen que soy famoso. Y eso es bueno, ¿no?

  • Comparta este artículo
Archivo

Una revolución optimista en la web

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota