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¿Es relevante la visión en las empresas?

Actualizado el 30 de diciembre de 2012 a las 12:00 am

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¿Es relevante la visión en las empresas?

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Durante 1988, el entonces vicepresidente de Estados Unidos, George W. Bush, le pidió ayuda a un amigo para identificar algunos temas para la campaña del próximo año. Como respuesta, el amigo únicamente le sugirió ir a Camp David durante unos días para analizar a dónde quería llevar al país. “Oh –dijo Bush en la exasperación– claro'la cuestión de la visión”.

Cuando Lou Gerstner aceptó la posición como CEO (Chief Executive Officer por sus siglas en inglés) de IBM a principio de los 90s dijo a la prensa en sus primeros días con la empresa: “La última cosa que IBM necesita en este momento es una visión”. ¿Pueden ser estos comentarios síntomas del desconocimiento de la relevancia de la visión?

Lienzos ornamentales. Es común encontrar colgados en las paredes de las empresas una declaración de visión, conjuntamente con la misión y valores; no obstante, en la mayoría de los casos estas declaraciones no pasan de ser lienzos ornamentales sin significado para la mayoría de los colaboradores. Si esta es la situación, es muy probable que los resultados de estas organizaciones sean algo menos que mediocres. Lo cierto es que sin una visión las organizaciones y los individuos no avanzan, corren en círculos pues no existe un norte definido, y ya que no avanzan retroceden dada la constancia del cambio.

Si es tan importante, entonces, ¿por qué no es evidente en muchas organizaciones? Dentro de las razones que hay que considerar la naturaleza del líder, su nivel de pasión, ambición y coraje ético para plantearse desafíos. La visión, por naturaleza, debe inspirar y motivar a las personas a querer ser parte de un futuro más promisorio. Esta es la labor del líder, crear una imagen mental de dónde quiere estar o llevar su organización en un plazo determinado, reclutando colaboradores que de forma voluntaria contribuyan con entusiasmo a este propósito.

Pérdida del norte. Algunos líderes pierden el norte, paradójicamente buscan tan afanosamente alcanzar sus objetivos que comprometen los principios y valores traspasando la línea de la ética. En esta búsqueda, por lo regular, anteponen el interés personal al de la organización y en el camino nublan su visión. Esto fue lo que pasó con Kenneth Lay y Jeff Skilling, entre otros ‘líderes’ de la tristemente célebre Enron.

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Otra causa de problemas con la visión es la poca claridad a la hora de definir propósitos inalcanzables. Si bien la visión debe ser desafiante y exigir de las personas nuevos niveles de ejecución y excelencia, al mismo tiempo debe basarse en la realidad para que tenga significado para la organización.

Importancia de la visión. Entonces, ¿qué es la visión y por qué es importante? La visión es una imagen vívida de un futuro que es mucho más grande y reconfortante que el presente. Es un destino extraordinario que nos enfoca, inspira y al mismo tiempo crea cierto escepticismo positivo, que provoca en las personas el anhelo de esforzarse más allá de lo habitual.

De esta definición se desprende su importancia: Motiva a la acción: una visión bien elaborada atrae talentos, crea compromiso y energiza; los colaboradores se empoderan de las tareas, toman riesgos y se orientan a resultados. Crea significado: La visión da sentido a las organizaciones, define un propósito, es la “N” en la brújula. El propósito significativo en la visión implica que está alineada con la razón de ser de la institución, la misión.

Mantiene el enfoque: La mayoría de las decisiones estratégicas se concretan en períodos de tres a cinco y hasta diez años. Si los líderes no logran consolidar el presente mientras desarrollan el futuro, se verán en la tentación de tomar decisiones divorciadas del negocio central. La visión es el catalizador que mantiene el enfoque en el futuro deseado, crea coherencia y alinea las diversas fuerzas contradictorias que conviven en la organización. Define la estrategia: La visión no debe quedarse en planteamientos míticos, debe ser el disparador de la estrategia. Siendo la visión la ambición de donde se quiere estar en el futuro, esta debe tener vinculada las acciones de cómo llegar hasta allá. Es importante que la estrategia sea integral. Al fin y al cabo, la visión es la suma de las diferentes metas y, si estas no están alineadas, difícilmente se logrará el resultado esperado.

Nelson Johnson de Jesús. Gerente financiero, GlaxoSmithKline América Central y República Dominicana

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