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El regreso de “Concherías”

Actualizado el 18 de marzo de 2013 a las 12:00 am

Cuando una obra es valiosa, es un placer verla y admirarla más de una vez

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El regreso de “Concherías” - 1
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Muy acertada fue la decisión de la Compañía Nacional de Teatro de presentar de nuevo “Concherías” que disfrutó tanto el público en mayo del año pasado, lo cual comenté en un artículo en esta misma página entonces, pero que muchos aficionados al buen teatro no tuvieron la oportunidad de verla. Además, también hay un público que asistió en esa ocasión, pero que ahora querrá disfrutar de nuevo una experiencia tan agradable.

Cuando una obra es valiosa es un placer verla y admirarla más de una vez. Recuerdo cuando acompañé a la Compañía Nacional de Teatro en una gira a Nicaragua a presentar “Fuente Ovejuna” en el teatro Rubén Darío de Managua. En las mañanas y a principios de las tardes iba a conocer algunos barrios de esta capital que habían sufrido los embates de una guerra civil pero, al acercarse la oscuridad de la noche, regresaba el teatro a observar a los actores maquillarse y luego subir al escenario para presentar, a través de la magia de López de Vega, la rebelión de un pueblo contra una tiranía que los nicaraguenses sentían como una experiencia propia. A pesar que estas presentaciones se repitieron muchas noches más, nunca me sentí cansado ni aburrido. El buen teatro, como la buena música o la poesía, nunca pierde su valor ni su fuerza.

Por eso, con placer, volví a disfrutar de esas “Concherías,” que une los talentos de Marcela Aguilar, en la parte escenógrafa y el movimiento escénico y Luis Rábago en la dirección general. El ver de nuevo esta obra me dio, además, la oportunidad de conversar con Gladys Alzate, quien ha llevado a cabo una magnífica labor en la dirección de la Compañía Nacional de Teatro.

En este nuevo montaje se han hecho algunos pequeños cambios que le dan mayor fluidez y resaltan algunos aspectos importantes de la obra. Muy divertidos fueron, al inicio, los intentos de seducción de las “damas” bailarinas a algunos espectadores, sobre todo los que estaban acompañados de sus esposas. “Esto es un secreto entre nosotros. No se lo diga a nadie”. El conjunto musical tiene más miembros y su papel es más importante que el del año pasado. Pero se mantiene la poesía, el humor y la tristeza que a veces permea los versos originales de un autor que es gloria nacional.

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En las “Concherías”, editada en Barcelona en el año 1909, el prólogo lo escribió el gran Rubén Darío. Comienza enumerando todas las bellezas y cualidades de nuestro país, como la paz, nuestros verdes campos, el Teatro Nacional y su Poeta (con mayúscula) “tiene, es verdad, otros poetas, pero su poeta nacional se llama Aquileo J. Echeverría quien, después de errar por varias repúblicas retornó a su país y se casó, y como en los cuentos, tuvo muchos hijos'” “Tiene –ah también eso todavía – tiene un corazón. Un corazón armonioso, sensible y lleno de alegría y de ternura'”

Aquileo, por cierto, corrigió muchas de las páginas de esta edición desde su lecho de enfermo y murió antes de que el libro fuera publicado.

Sería muy conveniente que el Ministerio de Educación y en general los colegios recomienden o pidan a los alumnos que vayan a presenciar una obra de un autor, Aquileo J. Echeverría, que es una gloria costarricense.

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