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Actualizado el 17 de diciembre de 2012 a las 12:00 am

Pero valió la pena. La lectura reflexiva de la prensa escrita, la audición de la radio y la generosidad sensorial de la televisión constituyen, en el fragor de sus mensajes de todo linaje, una escuela nacional.

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La lectura de La Nación de ayer, así como de la crónica del Festival de la Luz en San José y el itinerario noticioso del año 2012 en 72 páginas me consumieron buena parte de la mañana.

Pero valió la pena. La lectura reflexiva de la prensa escrita, la audición de la radio y la generosidad sensorial de la televisión constituyen, en el fragor de sus mensajes de todo linaje, una escuela nacional, a cargo del discernimiento y formación, o deformación, de sus consumidores, ya sean fugaces, embebidos o fraccionarios. Los medios de comunicación construyen el edificio de la cultura y de la información, porción del saber popular.

Destaco, en el acervo noticioso brindado este domingo por La Nación, la calidad profesional y artística de la Revista Dominical 2012 que, en versión comprimida, contiene los hechos más relevantes en Costa Rica y en el mundo, expresión, en el orden técnico y periodístico, de una labor intensa de planeamiento, organización y redacción, la mejor oferta de este periódico, desde su fundación, en 1946, en los días postrimeros del año para deleite y –¿por qué no?– de formación de sus lectores.

Esta edición selectiva y, como tal compleja, representa la síntesis de un periodismo diario hecho con devoción, responsabilidad y sentido de excelencia, donde la calidad y la seriedad no permiten, a veces, como obra de humanos, eliminar del todo los errores, excesos u omisiones, pero cuyo ascenso, precisamente por esta lucha dialéctica y profesional interna, está a la vista año con año. Así lo han comprendido el pueblo de Costa Rica y nuestros numerosos lectores en el exterior.

De la lectura de este compendio periodístico del año –cultural, científico, económico, social, educativo y otras dimensiones del quehacer nacional– pueden extraerse diversas enseñanzas y conclusiones. Me quedo con una: Costa Rica avanza. La lectura de esta revista nos deja un halago de esperanza y, a la vez, de cierto resentimiento por lo que hemos dejado de hacer. Trazar una distinción entre estos dos órdenes y actuar es deber moral incontrastable para el año 2013.

Por otra parte, la lectura del periódico de ayer domingo nos deja, entre otros mensajes, uno, resumen del principal tumor del país: el nadadito de perro o distanciamiento entre el anuncio de un proyecto, su planificación y su ejecución, un verdadero viacrucis que se sintetiza en la noticia de apertura: “Limón deberá esperar más por su Ciudad Puerto”, un proyecto magnífico que cumple tres años con escasísimos resultados.

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En suma, un gran pueblo urgido de un cambio mental, en el 2013, enrumbado hacia la acción.

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