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Un proyecto educativo amenazado

Actualizado el 07 de julio de 2012 a las 12:00 am

Los terrenosdel Liceo deParaíso son para educación y deporte

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Hay quienes consideran que no les cabe responsabilidad por decisiones en las que se ve implicado el destino de un bien, más si este no forma parte de su patrimonio personal; entonces acceden a solicitudes sin reparar en las consecuencias legales, y mucho menos si la decisión que están tomando contraviene o no con el fin primigenio para el que el bien se adquirió. Traigo esto a colación por el posible destino que se le quiere dar a una parte del terreno en que se ubica el Liceo de Paraíso, en especial, lo que conocemos como Plaza de Turul.

Puede alegarse una noble causa, como es construir ahí la Clínica de la Caja Costarricense de Seguro Social. Sin embargo, ello sería cercenarlo y darle un fin ajeno al que primó cuando se adquirieron en 1970, siendo directora la Prof. Myriam Quirós Quesada y miembros de la Junta Administrativa Óscar Arguedas Ocampo, Miguel Bonilla Quirós (q.e.p.d.), Manuel Gamboa Solano (q.e.p.d.), Isaías Solano, Miguel Corrales Bolaños y Hugo Jarquín Ramirez.

Fue mediante Ley N.° 4177 del 17 de agosto de 1968, decretada por la Asamblea Legislativa, y conocida como Ley de Emisión de Bonos para Obras Escolares, que se logró contar con los primeros recursos para el incipiente colegio que había abierto sus puertas en 1969. Esos recursos ascendían a la suma de ¢100.000. Cuando se presenta la oportunidad de adquirir los terrenos que heredó la hermana de Presentación Fonseca de Turul, residente en España, y sin mayor interés en estos, por lo que había designado a un abogado para que los vendiera, y que contaba con un poder generalísimo para dichos efectos, pero que estaba a punto de vencerse, existen algunos obstáculos que era necesario salvar.

Esos tres obstáculos que limitaban las posibles gestiones de la Junta Administrativa eran:

1) Los bonos por ¢100.000 que poseían eran para obras, no para compra de terreno;

2) La Finca de Turul como era conocida valía ¢125.000, por lo que los recursos no alcanzaban, y

3) No podían comprar sin un proceso licitatorio.

Gestiones emprendidas por Miguel Corrales en los círculos políticos en que ya se movía, y de la Prof. Myriam Quirós Quesada, ante Ramiro Brenes, funcionario del Ministerio de Educación y también con buenas relaciones con el ministro de Educación y con diputados (pero que había visto con recelo el nombramiento de la Prof. Myriam como directora, e incluso había designado a otra persona que hasta se presentó como tal ante el Concejo de aquella época, pero cuyo nombramiento tuvo que ser revocado por incumplimiento de requisitos), lograron que el 8 de enero de 1970, la Asamblea Legislativa emitiera la Ley N.° 4520, que modificaba la Ley N.° 4177, y que señalaba en el “artículo 5.º.- Las partidas destinadas al Colegio (sic) de Paraíso de Cartago, en las leyes correspondientes de Bonos Escolares, se destinan preferencialmente a la adquisición de terrenos en donde se ubicará el Colegio (sic), prescindiéndose de trámite de licitación, quedando autorizada la Junta Administrativa para obtener un empréstito con garantía de esos bonos”.

Así, la Junta Administrativa tenía casi despejado el camino para la adquisición de los terrenos de Turul, quedando pendiente solo como conseguir los ¢25.000 que estaban faltando. Siendo hombres probos y visionarios, los de la Junta y la directora personalmente adquirieron y garantizaron un préstamo por el faltante.

Proyecto educativo. De esa forma, el pueblo de Paraíso, no solo la comunidad del Liceo, se enriqueció con la adquisición de unos terrenos de 30 hectáreas para desarrollar en él un proyecto educativo que se ha complementado, albergando a los niños y las niñas de Pueblito Costa Rica, que reciben ahí la formación que quienes los engendraron no les pudieron dar y el Recinto de la Universidad de Costa Rica, Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, que les abre las oportunidades de la Educación Superior a muchos de los egresados del Liceo de Paraíso y de otros lares de la República o a profesionales del cantón que sirven ahí en lo administrativo o lo docente.

Sigue pendiente el tema de lo recreativo-deportivo, complementario de todo proceso educativo-formativo, que ha tenido impulso en dos obras muy concretas: la cancha de básquet que data del primer quinquenio de los setenta, cuya construcción estuvo a cargo del maestro de obras Jorge Bonilla; y el Gimnasio, Construido por el pueblo a través del gobierno de don Rodrigo Carazo Odio (1978-1982).

Se requiere la habilitación de la cancha de futbol, donde muchos hicieron sus primeras armas en este deporte y le depararon grandes glorias al futbol de Paraíso; se necesita una pista atlética y aprovechar la extensión de la finca para contar con un recorrido para competencias a campo traviesa y de mountain bike ; todo, en armonía con los mantos acuíferos ahí existentes, y que en ciertas épocas del año se destacan como pequeñas lagunas.

Ojalá las actuales autoridades del Liceo de Paraíso tengan el compromiso y la visión de aquellos Óscar Arguedas Ocampo, Miguel Bonilla Quirós, Manuel Gamboa Solano, Isaías Solano, Miguel Corrales Bolaños, Hugo Jarquín Ramírez y Myriam Quirós Quesada, y mantengan los fines para los que se adquirieron los terrenos de Turul: la Educación y el Deporte.

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