Ratificó proyecto para la protección de montes submarinos que rodean el lugar

Por: Esteban Mata Blanco 13 abril, 2014

La mandataria Laura Chinchilla, durante su visita al parque. La acompaña el administrador del sitio, Geiner Golfín. Chinchilla llegó a la isla el viernes, para firmar un plan que evitará la explotación de la pesca industrial. | ESTEBAN MATA
La mandataria Laura Chinchilla, durante su visita al parque. La acompaña el administrador del sitio, Geiner Golfín. Chinchilla llegó a la isla el viernes, para firmar un plan que evitará la explotación de la pesca industrial. | ESTEBAN MATA

La bahía Weifer se moja con las aguas del Pacífico, a 525 kilómetros de la costa de Puntarenas, como cada mañana desde hace unos 200 millones de años. A 150 metros de allí, en el campamento de guardaparques, los funcionarios se agitan.

La mandataria Laura Chinchilla sale de su albergue con ropa para caminar. Dos pesados guardaespaldas la reciben y la escoltan con la mirada y un cerdo invasor de la isla husmea detrás de la cocina. Son las 7 a. m. del segundo día de la presidenta aquí.

Chinchilla llegó a firmar un plan de manejo del área de los montes submarinos que rodean a la isla, que se había creado en el decreto 36452-Minaet, del 3 de marzo del 2011, el cual establecerá una barrera de protección para más de 260 especies de peces que han sido identificadas en la zona protegida del Parque, y que van desde especies pequeñas de arrecife de coral hasta peces como el tiburón zorro.

“Es un área que excluye la pesca industrial de atún, y permite la pesca de palangre (con líneas largas) y la pesca deportiva, todo fuera del área de 12 millas de protección de la Isla del Coco”, explicó el administrador del Parque, Geiner Golfín.

Fiscalización pesquera. Esta área protegida de montes submarinos es un zona de manejo que permitirá la extracción de peces de pescadores costarricenses, con el propósito de evitar la explotación de pesquera industriales.

En el momento en que se ponga en marcha esta iniciativa, debe ir respaldada con un plan de ordenamiento pesquero y de reglamento de uso, los cuales son instrumentos de gran alcance para manejar el área, agregó Golfín.

La posición geográfica de la isla, el tener arrecifes de coral saludables y las corrientes que la circundan, hacen de estas aguas un sitio donde hay mucho tránsito de especies, entre las que se cuentan gran cantidad de tiburones, tortugas, ballenas y delfines.

Tercer viaje. El viernes, Chinchilla llegó en el yate del segundo vicepresidente, Luis Liberman, acompañada por su hermano Eugenio; la viceministra de Ambiente, Ana Lorena Guevara, la abogada ambiental Vicky Cajiao, dos guardaespaldas y la periodista de Casa Presidencial, Licxia Álvarez.

Durante el viaje intentó revisar informes de ministros para elaborar la rendición de cuentas que debe presentar al Congreso el 8 de mayo; sin embargo, los movimientos de la embarcación no le permitieron concentrarse.

Se trata de la tercera visita de un jefe de Estado de Costa Rica, desde que la isla fuera reclamada por Jesús Jiménez Zamora.

La isla descubierta en 1526 por el español Joan Cabezas de Grado, cuenta con un territorio de 24 kilómetros cuadrados de tierra e islotes y 2071 kilómetros cuadrados en la zona marítima.

Desde entonces, y hasta iniciado el siglo XX, la isla fue objeto de búsqueda de tesoros, atraque de balleneros y corsarios.

Este fue el territorio que recorrió la presidenta Chinchilla ayer, luego de develar la placa que crea el área marina de manejo montes submarinos, y de inspeccionar las obras que la Compañía Nacional de Fuerza y Luz realiza para poner en marcha la planta hidroeléctrica de 10 kilovatios.

Esta procura abastecer de energía al Parque y al radar que el Ministerio de Seguridad va a instalar como parte de un programa de protección de recurso marítimo.

Desconectada. La presidenta no enfrentó piratas ni saqueadores. Su principal inconveniente fue la mala conexión a Internet.

Chinchilla simplemente no podía twitear sus labores, a pesar de que en la isla, la empresa Racsa cuenta con infraestructura para dar el servicio.

Golfín le explicaría que por correo electrónico la empresa estatal había anunciado la desconexión del servicio y que, por ahora, solo pueden comunicarse con una conexión de 128 k, la más primitiva de las conexiones.

La presidenta cerró el día sumergiéndose en las orillas de uno de los más famosos islotes de la isla: Manuelita. Allí llegó en el yate de Liberman, pues la nave del parque tuvo un desperfecto y no había recursos inmediatos para repararla.

Hoy, la mandataria prevé regresar a tierra firme en un viaje que podría tardar unas 19 horas para seguir estudiando los informes de ministros de cara a su última rendición de cuentas como presidenta, el 8 de mayo, en el Congreso.