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Se fue el año más fértil del cuatrienio

Las plagas marchitaron el 2012 de Chinchilla

Actualizado el 31 de diciembre de 2012 a las 12:00 am

La trocha acabó siendo tema de fiscales y el plan fiscal resultó un fracaso

Las protestas abundaron: las verjas anaranjadas están casi fijas en Zapote

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Las plagas marchitaron el 2012 de Chinchilla

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Las plagas marchitaron el 2012 de  Chinchilla - 1
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Las plagas marchitaron el 2012 de Chinchilla - 1

Cuando comenzó el 2012, la trocha fronteriza era un proyecto soberanista próspero que avanzaba a toda máquina y el plan fiscal parecía “pan comido” gracias al pacto con una parte del PAC.

Los ímpetus de la presidenta Laura Chinchilla parecían capaces de sobreponerse a los tropiezos políticos del 2011, que ya habían carcomido aquella potente popularidad de principios de gobierno.

En febrero se aprobaba la ley de fumado y, aunque los maestros pregonaban ya el rosario de protestas callejeras, el año 2012 todavía pintaba productivo. Con los acomodos del primer año y el abono del segundo, el tercer año de los períodos presidenciales son los llamados a sembrar cosechas antes de que venga la lluvia electoral.

Este era el año de producir, pero las plagas cayeron una tras otra en forma de trocha corrupta, de un plan fiscal desinflado por la Sala Constitucional y de un manejo político que acaba luchando contra los vientos cuando ya están convertidos en huracanes.

Las protestas la acompañaron de principio a final y las barreras policiales anaranjadas parecen haberse quedado fijas en la calle este de la Casa Presidencial.

Fue en abril cuando los magistrados de la Sala IV “no quisieron” (palabras de Chinchilla) avalar el aumento tributario que Chinchilla cultivó en el 2011.

Con la aridez financiera, sin embargo, se justificó el plan fiscal y fue aprobado en el Congreso, pero con errores de forma que los magistrados no perdonaron.

Para entonces había ya cuestionamientos al ministro de Hacienda, Fernando Herrero, y las altas tasas de interés eran un tema. El diputado de más confianza de Chinchilla, Francisco Chacón, dejó la curul y se fue a Zapote a ser su vocero y estratega de comunicación. Para muchos, los problemas de Chinchilla estaban en comunicar.

Llegó mayo y el oficialismo logró, al menos, romper la alianza opositora que controló el Congreso en el 2011, aunque para ello tuviera que poner la presidencia legislativa en manos del PASE y apoyar al evangélico Justo Orozco a presidir la Comisión de Derechos Humanos, desde donde adversó los derechos de las parejas homosexuales.

¡Uy, la trocha! Con mayo, sin embargo, llegó el escándalo de la trocha fronteriza. El proyecto soberanista se hizo pesadilla: el sueño de desarrollar una obra de defensa en la frontera norte creció podrido por dentro y acabó siendo un caso de fiscales para todo el año y con visos de prolongarse en el 2013.

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“Traidores de la patria” les llamó Chinchilla, atribuyendo todo a un grupo de mandos medios.

La defensa de los suyos marcó junio. Ante un informe de la Procuraduría de la Ética, defendió al ministro Leonardo Garnier y al vicepresidente Luis Liberman, quienes escribieron cartas para que Recope contratara una firma de su amiga Florisabel Rodríguez.

Chinchilla aguantó el vendaval de la oposición legislativa y contradijo incluso un informe de la Procuraduría de la Ética. Un 95% de la gente (Unimer) piensa que debió sancionarlos, pero ella se paró fuerte y el aguacero pasó.

El año apenas iba por la mitad y el 95% de los ciudadanos creían ya que ella había perdido el control. El Índice de Confianza cayó por sétima vez consecutiva al punto más bajo desde que Unimer realiza encuestas sobre el desempeño de los gobiernos.

Chinchilla lo atribuyó a “eventos nada felices” en alusión al enojo popular por el caos vial que ocurrió al abrirse un hueco enorme en la autopista General Cañas.

Ese incidente, aunque ajeno, se sumó al dolor de cabeza popular del puente de la “platina”, también en la General Cañas, y terminó de activar la alarma sobre la infraestructura, uno de los pocos sectores que Chinchilla reconoce en deuda.

Para ella, hay un excesivo pesimismo en el país. Así lo dijo en un discurso que le salió del alma el 25 de julio en Nicoya, aunque resaltó que “son más los agradecidos con la patria y con Dios que la gente escéptica o sin esperanza”.

Y faltaba la mitad del año. Cayó el escándalo de la viceministra Karina Bolaños, despedida por un video íntimo con una celeridad poco habitual en Chinchilla. La noticia dio la vuelta al mundo y, aunque con los días aparecieron justificaciones adicionales, los títulos en el exterior retrataron el hecho como el castigo de una conservadora.

La calle. Y llegaba setiembre. Pese al aval de “eurobonos” en el Congreso, continuó la inquietud popular por las tasas de interés, aunque la protesta en las calles se materializó por otra razón: el veto de la presidenta a una ley que pretendía garantizar el derecho a fotocopiar libros con fines académicos.

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Vinieron los enfrentamientos con la Policía (que se repitieron después en una manifestación frente a la CCSS). Hasta el gremio del Poder Judicial realizó una marcha hacia el Congreso lanzando mensajes indirectos al Ejecutivo, por el intento de los diputados de sacar al magistrado Fernando Cruz, en el que Chinchilla se presentó como neutral. “Este es un llamado de atención a la Corte”, dijo el jefe de sus diputados, sin que nadie en Zapote lo contradijera.

Las protestas fueron el péndulo del reloj en este 2012, quizá con más fuerza que en el 2011, cuando hubo 632 manifestaciones, según el estudio Estado de la Nación.

Si faltaba, al cierre de este año vendrían los motociclistas. Un grupo de ellos protestaron en las calles y causaron destrozos para que les rebajaran el marchamo y, aunque en principio el Gobierno anunció la imposibilidad de complacerlos, acabó enviando al Congreso un proyecto de ley que se aprobó en cuatro días.

Así llegó Chinchilla a diciembre, admitiendo que su administración ha sido productiva en noticias y que, sin embargo, no le quitan el optimismo.

Eso dijo antes de viajar al festival maya en Guatemala, donde pasó su último día laboral del 2012. Allá se enteró de la condena contra el Estado por la fertilización in vitro y de que al Tribunal Supremo de Elecciones denunció ante el Ministerio Público operaciones financieras de su precampaña. Y todavía faltaban diez días del 2012.

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