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Investigación en ratones daría pistas contra epidemia de obesidad

La pereza para ejercitarse podría originarse en los genes

Actualizado el 30 de abril de 2013 a las 12:00 am

36 diferentes genes podrían desmotivar a las personas

Luego de diez generaciones de ratas, un grupo corría diez veces más

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La pereza para ejercitarse podría originarse en los genes

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                         Posteriores estudios podrían ayudar  a saber si una persona se halla genéticamente predispuesta a no ejercitarse, y así se prevendría, de manera temprana, el problema de la obesidad. | ARCHIVO.
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Posteriores estudios podrían ayudar a saber si una persona se halla genéticamente predispuesta a no ejercitarse, y así se prevendría, de manera temprana, el problema de la obesidad. | ARCHIVO.

Algunas personas logran levantarse temprano cada mañana para correr o ir al gimnasio. Otras, sencillamente, no consiguen quitarse las cobijas de encima.

Un estudio reciente de la Universidad de Misuri, Estados Unidos, sugiere que esa pereza para ejercitarse podría tener sus raíces en la genética.

Según los investigadores, ciertos rasgos genéticos podrían predisponer a las personas a sentirse más o menos motivadas para mantener un estilo de vida más activo y saludable.

En el experimento, los científicos de la Facultad de Veterinaria de esa universidad criaron ratas de manera selectiva.

Las ratas fueron puestas en jaulas con ruedas de ejercicio, y se midió el tiempo que pasaban voluntariamente en el aparato durante seis días.

Los roedores que corrían más fueron cruzados entre sí, al igual que sus contrapartes más “vagas” (menos activas).

Tras diez generaciones de ratas, se obtuvo un grupo que corría en promedio diez veces más que el otro y... ¡de manera voluntaria!

Después, los investigadores analizaron las mitocondrias (orgánulos celulares que suministran energía) en las células musculares de cada grupo, así como su composición corporal y rasgos genéticos.

“Aunque encontramos pequeñas diferencias en composición corporal y en niveles mitocondriales de las células musculares de las ratas, sí hallamos importantes diferencias genéticas entre las dos líneas de ratas”, dijo Michael Roberts, uno de los autores del estudio.

Ejercicio sin excusas. Sin embargo, si usted siente esa misma falta de ganas para ejercitarse, no se apresure a culpar a sus genes y tome cartas en el asunto.

Según el Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos, el primer paso para hacer del ejercicio un hábito es conocer su estado físico y establecer el tiempo que le dedicará a la semana.

A partir de ahí puede plantearse sus metas, ya sea pérdida de grasa corporal, tonificar sus músculos o mejorar su condición física.

“El ser humano nació para moverse y cada vez somos más sedentarios; le damos calorías a nuestro cuerpo, pero no quemamos toda esa energía”, afirmó el educador físico Edward Matarrita.

“No hay que complicarse: son 30 minutos al día que pueden hacerse en una sola sesión o dividirse en dos o tres. Caminar diez minutos después de almorzar, bajarse del bus una o dos paradas antes o levantarse y sentarse de la silla cuando se ve televisión son opciones”, añadió.

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Acompañar la actividad física de una alimentación balanceada y el descanso necesario, le ayudarán a alcanzar sus metas más rápido.

Gracias al experimento, los investigadores hallaron 36 genes que podrían estar vinculados a la motivación por el ejercicio.

Su próxima meta será descubrir el papel que cada uno de esos genes juega en el mantenimiento de una vida activa.

Según Roberts, este estudio “podría suponer un paso importante en la identificación de las causas adicionales de la obesidad en seres humanos, sobre todo teniendo en cuenta los aumentos drásticos en casos de obesidad infantil en Estados Unidos.

“Resultaría muy útil saber si una persona está genéticamente predispuesta a estar desmotivada para hacer ejercicio, tendencia que aumentaría su propensión a convertirse en individuos obesos”, añade el investigador.

El estudio se publicó en el American Journal of Physiology: Regulative, Integrative and Comparative Physiology.

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