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Sociedad

Por la paz del mundo

Actualizado el 09 de julio de 2006 a las 12:00 am

Diversidad. A la Universidad para la Paz, en Ciudad Colón, llegan cada año decenas de jóvenes de todos los continentes para obtener un postgrado que les permita mejorar las condiciones de desarrollo humano en en el planeta. Cinco alumnos cuentan sus experiencias.

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Durante un día lectivo común, es probable que no haya en Costa Rica un lugar con mayor diversidad cultural por metro cuadrado que la Universidad para la Paz

A siete kilómetros de Ciudad Colón, en el oeste de San José, llevan sus estudios decenas de estudiantes de todo el mundo.

Y la mejor muestra se dio la mañana del 30 de junio anterior, cuando se graduaron alrededor de 50 alumnos de esta universidad, quienes representaban en total a 36 países.

Entre ellos había gente de Pakistán, Costa Rica, Nigeria, Estados Unidos, Canadá, Chile, Bangladesh, Japón, Guyana, Kirgizstán, Chipre, China y Sierra Leona. Estos alumnos lograron ingresar el año pasado a la Universidad para la Paz y cursar así alguna de las ocho maestrías que ofrece el centro de estudios.

La "U Paz", como se le conoce, fue creada en 1980 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Su fin es claro: considerar la paz como una necesidad mundial y contribuir a su consecución por medio de programas académicos que luego permitan desarrollar proyectos en los lugares de origen de los estudiantes.

La U Paz es la única institución afiliada al sistema de Naciones Unidas y autorizada por su Asamblea General para conferir títulos de postgrado, tanto de Maestría como de Doctorado, en estudios de la paz y materias similares.

Costa Rica es el país que la hospeda desde sus inicios y desde aquí son coordinadas las actividades académicas alrededor del mundo.

La U Paz cumple sus objetivos mediante donaciones y también gracias a convenios con otros centros de estudios superiores en todo el mundo.

El cuerpo docente también refleja la diversidad cultural de este centro de estudios. Egipto, Colombia, Suiza, Islandia, Uganda y Sudán, son solo algunos de los países de origen de los profesores residentes.

De manera similar, el Consejo Académico Internacional le da a la U Paz gran solidez y renombre internacional.

El representante de nuestro país en este Consejo es el exrector de la Universidad de Costa Rica, Gabriel Macaya.

De todo el mundo. Algunos de los estudiantes tienen el dinero para venir a estudiar, alquilar su propio apartamento y hasta realizar un viaje de vacaciones a medio período para ver a su familia.

Otros, sin embargo, lo dejan todo en su país gracias a una beca y vuelan por más de 30 horas hasta llegar a Costa Rica.

Aquí pasarán al menos diez meses conviviendo con una familia que, en algunos casos, puede que no hable inglés.

Esta es una de las partes más valiosas de la experiencia, según algunos de los estudiantes.

Estar con personas que habla un idioma distinto, que profesa una religión diferente y que tiene una dieta distinta pone la tolerancia a prueba y la saca de los libros de teoría.

Cada uno tiene su propia historia y una vida diferente, pero todos llegan con una misma idea en mente: ayudar a sembrar la paz entre todos los seres humanos que habitan este pequeño planeta.

La mayoría están deseosos de regresar a su país. Algunos no lo han hecho porque deben terminar las correcciones finales a sus tesis. Otros ya terminaron pero deben esperar aún algunos días para que las aerolíneas les programen el mejor vuelo posible.

Ese es el caso de Advera Nsiima, quien vive en Tanzania. Su aerolínea le ofreció salir de Costa Rica la semana anterior, pero tendría que esperar al menos seis días en Miami para logar la conexión óptima, ante lo cual decidió esperar en nuestro país a que llegue una mejor opción.

Usted puede encontrar más información de la U Paz en su sitio en Internet: www.upeace.org .

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