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¿Qué pasa con la educación cívica en el área fiscal?

Actualizado el 18 de abril de 2012 a las 12:00 am

Es un deber moral, social y cívico pagar los impuestos que nos corresponden

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Siempre me he preguntado: ¿por qué las personas evaden su compromiso de pago de impuestos? ¿No podemos impartir una educación con valores en el campo fiscal? Y en estos días en que las noticias más notorias han sido sobre este tema, esas preguntas me las he hecho más frecuentemente.

Quizá suena un poco irrisorio que piense que es un deber moral, social y cívico pagar los impuestos que nos corresponden. Hace unos años, cuando celebramos el cumpleaños número 70 de mi papá, al decir que “agradecía a mi padre que me había formado para que comprendiera por qué debemos pagar los impuestos”, algunas personas se burlaron de mis palabras, consideraron que eso era más bien ridículo, que la norma esta en evitar pagar al Gobierno el dinero que nos piden a través de los impuestos.

Desde que empecé a trabajar debí presentar las declaraciones de renta sobre los salarios percibidos y escuchaba las ideas de mis compañeros para tener que pagar lo menos posible cumpliendo con la ley. Y está bien, la ley lo permite.

Pero cuando le preguntaba a mi padre cómo hacerlo, y él sabía de ese tema ya que ejerció por más de 50 años como contador privado, siempre me respondía que “debemos pagar lo que nos corresponde sin evadir los compromisos, debemos pedir las facturas para que todos paguen lo que les corresponde, y debemos cumplir con nuestro compromiso con el Gobierno porque solo así el país puede progresar, porque solo así el Gobierno tendrá dinero para que se apliquen los aumentos a los que tenemos derecho quienes laboramos en las instituciones públicas”. Su pensamiento siempre fue el de cumplir con la ley.

Cuando surgió la ley de impuesto al salario, recuerdo que llevaba a cabo funciones profesionales adicionales, para las cuales presentaba factura timbrada. Al declarar no podía incluir el tope de exoneración ya que este se aplicaba al salario. En una ocasión llevé la declaración a las oficinas de tributación y el funcionario que me atendió me la rechazó porque debía incluir el tope. Al insistir que la declaración estaba correcta, fue necesario llamar al jefe del departamento para explicarle por qué mi declaración estaba bien y el jefe le aclaró al funcionario mi posición. Es lamentable que, muchas veces, los mismos funcionarios de tributación no estén claros en lo que cada persona debe pagar según sus condiciones.

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En todos estos años en que he tenido que tributar, he presentado mis declaraciones y algunas veces me he equivocado en algunos cálculos y lo he reconocido. Me he presentado en las oficinas de la Dirección de Tributación Directa y he aclarado las cosas y he pagado lo que me toca. Con esto quiero decir que podemos equivocarnos, y eso no significa que estamos evadiendo el pago. Pero debemos dar la cara cuando eso ocurre y no poner excusas que no justifican nuestras acciones.

Desde que tributo he escuchado el problema de la evasión del pago de impuestos y de la falta de control cruzado entre ingresos, egresos, pagos de salarios y entradas a tributación directa. Falta de pago de las grandes empresas, sanciones que no se aplican y otras temáticas que hoy vuelven a mencionarse.

Y entonces me surge otra pregunta: si los controles cruzados, el cobro de multas y de impuestos no pagados se hicieran efectivos, ¿tendría el Gobierno suficiente para hacer frente a las necesidades del país?

Mi deseo es transmitir a mis descendientes lo que mi padre me enseñó, pero para ello debo ser ejemplo y pagar lo que me corresponde, de lo contrario no puedo pedir que “hagan lo que yo digo y no lo que yo hago”.

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