Por: Armando Mayorga 30 mayo, 2013

La acusación en Estados Unidos contra los implicados en el mayor lavado de dinero del mundo, pone al descubierto cuán fértil es Costa Rica para atraer y desarrollar la delincuencia mundial.

Fértil porque el líder de la banda, el ucraniano Arthur Budovsky, por algo llegó hasta aquí, desde Estados Unidos, a montar su gran lavadora: porque sabía cuán fácil era burlar las normas y las instituciones de control. Fácilmente, logró hacerlo entre el 2006 y el 2009 con su empresa Liberty Reserve (libertyreserve.com) desde la cual llegó a blanquear la mayor cifra de la historia.

Lo curioso es cómo lo hizo sin que acá ninguna autoridad o institución le impidieran llevar una vida de lujos, le decomisaran sus bienes o lo arrestaran' La burla es total y queda expuesta, en parte, en la acusación del tribunal del Distrito Sur de Nueva York. Allí, se cita que los imputados protegieron la “estructura criminal” creada aquí, “mintiendo a las autoridades antilavado de Costa Rica” (¡las lograron engañar!).

Por ejemplo, dice la acusación, que fue hasta el 2009 que la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) determinó que Liberty Reserve estaba bajo su jurisdicción, por lo cual le reclamó tramitar una licencia de operación, la cual, por dicha, nunca se le otorgó. Sin embargo, ese “banco” siguió operando al “simular” que cumplía los procedimientos antilavado. Para ello, los delincuentes crearon un portal que hizo suponer a las autoridades ticas que podían vigilar las transacciones, dice el tribunal neoyorquino. El engaño a las autoridades antilavado de Costa Rica siguió y llegó al colmo de que Liberty Reserve dio un informe falso en el que comunicaba el cierre de operaciones, aunque paralelamente comenzó a vaciar sus cuentas bancarias acá. Solo porque EE. UU. lo pidió, se lograron congelar aquí $19,5 millones depositados en bancos... Uhmm, ¿cómo pasó tanta plata por bancos ticos así de fácil cuando hay un protocolo de “conozca a su cliente”?

Toda esta trama deja al país en el ridículo por ser una operación delictiva récord.

Esto no puede quedar así. El análisis de lo ocurrido requiere reformas legales y sanciones porque se nos metió una mafia de clase alta y ninguna entidad o autoridad estatal, ningún banco, la detuvo. El país abrió puertas a delincuentes y hoy, nadie es responsable del delito, y del ridículo.

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