Por: Michelle Soto 5 diciembre, 2012

Un total de nueve denuncias, que recaen en 14 personas, fueron interpuestas por los guardaparques por los delitos de extracción ilegal de oro en el Parque Nacional Corcovado y tala ilegal en la Reserva Forestal Golfo Dulce.

En cuanto a la tala, se decomisó madera proveniente de especies en peligro de extinción como el sangrillo, el níspero chicle, el cristóbal y el chiricano.

Esos fueron los primeros resultados derivados de operativos conjuntos en ambas áreas protegidas, ubicadas en los cantones de Golfito y Osa, para frenar la cacería, la tala y la extracción de oro de forma ilegal.

Los operativos dieron inicio en octubre y se extenderán hasta febrero del 2013.

Involucran a 107 personas, entre funcionarios del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), Fuerza Pública, Servicio Nacional de Guardacostas, Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y Fiscalía Ambiental.

Divididos en equipos, ellos realizan patrullajes (recorridos de un día), fijos (ubicación en un punto específico en la montaña), giras (desplazamientos de tres días), retenes en carretera y supervisión de aserraderos.

Según Jenny Asch, gerente de Áreas Protegidas del Sinac, una acción de este tipo tiene un costo de ¢40.264.794.