Archivo

En el nombre del padre, del hijo y del espíritu sano

Actualizado el 16 de junio de 2013 a las 12:00 am

Chris Gardner, quien inspiró la cinta En busca de la felicidad, dictará en agosto una conferencia motivacional en Costa Rica. Gardner habló en exclusiva sobre qué lo motiva y quién lo inspira.

Archivo

En el nombre del padre, del hijo y del espíritu sano

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Christopher Paul Gardner aparece unos segundos al final de La búsqueda de la felicidad , el filme inspirado en el año que él y su hijo pasaron viviendo como mendigos en las calles San Francisco mientras ahorraban para un sitio decente donde vivir. Gardner tan solo camina, pero la escena hubo que repetirla nueve veces.

Debía salir serio, pero él no podía parar de sonreír pensando en su mamá, Bettye Jean Gardner.

Siendo muchacho, el ahora empresario y conferencista de fama mundial pasó un tiempo diciendo a todos que sería actor, que no iría a la universidad pues iba a actuar en las películas. Así anduvo hasta el día cuando pidió a su mamá $5 para ir al cine. ¿Sabes qué me dijo mi mamá? Me dijo: “¿por qué no actúas como alguien que tiene $5?”.

Pasaron diez segundos de estruendosas carcajadas a ambos extremos de la línea telefónica antes de que Gardner recobrara el control.

Entonces me confesó que, en su debut actoral, no podía guardarse la sonrisa porque mientras caminaba miraba al cielo, diciéndose: “Mira, mamá, al fin estoy actuando como si tuviera $5”.

Su voz posee el timbre grave y profundo de Darth Vader. Solo en eso y en la paternidad se parecen. Desde muy joven se las arregló para alejarse del lado oscuro y alumbrarse el camino, aún cargando una niñez rica en pobreza, violencia doméstica, alcoholismo, abuso sexual y analfabetismo familiar.

Nació el 9 de febrero de 1954, nunca conoció a su padre, Thomas Turner, y su padrastro, Freddie Triplett, llenó de terror su vida y las de su madre y hermanas.

En un incidente, Bettye Jean fue encarcelada cuando Triplett la denunció falsamente a las autoridades por fraude. Los niños pasaron a un hogar temporal.

Cuando Gardner cumplió ocho años, él y sus hermanas fueron enviados otra vez a un hogar temporal. Sin ellos saberlo, su madre había sido condenada por el intento de asesinato de Triplett al prender fuego a la casa con el esposo adentro.

Pese a su matrimonio en llamas y sus ausencias, Bettye Jean Gardner es la inspiración del hijo quien aún persigue la felicidad; incluso luego de saltarse el muro de agresión a su alrededor.

PUBLICIDAD

Sigue buscando, porque su historia de ascenso a la riqueza es solo un medio en su misión más importante: romper el ciclo de hombres que no están ahí para sus hijos, un problema más abundante que la pobreza o violencia en algunos países.

En su empeño, el vacío de la madre dejó una gran presencia en el hijo.

“Aprendí todo lo que necesitaba saber de mi madre sobre cómo ser un padre. Es desafortunado, pero ese es el caso. Tomé una decisión cuando era un niño de que mis hijos nunca iban a recibir eso de mí. Eso se volvió lo más importante para mí porque decidí que, cuando creciera y me volviera un hombre, si tenía hijos, ellos sabrían quién es su padre, no importa cuán difíciles fueran las luchas”, retumbó la voz de 59 años en el auricular.

Por eso la columna vertebral de su próximo libro es algo que bautiza como “genética espiritual”. Allí explica que todos al crecer heredamos los ojos de la madre, la nariz del abuelo o las orejas del papá. Nada puede hacerse al respecto.

Pero hay un rasgo, agrega, capaz de controlarse: el espíritu que gobierna el cuerpo; ese adulto en que alguien se convertirá; sí es posible elegirlo.

“Yo abrazo el espíritu de luz en mi madre y de otros con quienes no comparto una sola gota de sangre. Esto nos permite abrazar todo aquello se nos ponga por delante y nos da la opción de escoger, pues ese mismo espíritu puede caer en la oscuridad”.

En el filme, Will Smith interpreta a Gardner. El actor y toda la producción de la película reflejan en un total de 117 minutos fracciones de un año entero. El protagonista original, en cambio, ve una película distinta.

“Recuerdo todo lo que no está en la película. En ella mi hijo tiene cinco años, lo hicieron así por el diálogo. Mi hijo en el inicio de esa parte de nuestras vidas tenía año y dos meses. Aún estaba en pañales”, afirmó.

The Pursuit of Happyness es el título en inglés. La falta ortográfica (“felicidad” se escribe “happiness”) es por un letrero que Gardner vio por la calle ante una guardería donde llevaba su hijo Christopher Gardner Junior mientras él se iba al trabajo.

PUBLICIDAD

Estrenada el 15 de diciembre del 2006, la cinta capturó aplausos de críticos y audiencias, dio nominaciones a los premios Óscar y Golden Globe a Smith, una recaudación sobre los $307 millones y decenas de intervenciones en medios de comunicación a Gardner. Lidiar con la fama y notoriedad recibidas, afirma, ha sido sin embargo sencillo.

“Recibo mucho más de la gente alrededor del mundo que comparte conmigo su conexión con el filme y buscan la felicidad en sus propios términos. Eso me ayuda a mantener mis pies en la tierra. Es realmente fácil permanecer humilde, no es un problema en absoluto”.

Diálogo ameno

¿Mantiene contacto con Will Smith?

Claro, pero es muy difícil. Paso más ocupado que él (risas). Mira, Will Smith y yo hacemos exactamente lo mismo. Él y su hijo Jaden tiene una película en estreno, así que andan recorriendo el mundo promoviéndola. Ahora sí, ¿que día es hoy?

Es viernes...

Pues bien, desde el viernes pasado he estado en Sidney (Australia), Los Ángeles (California), Chicago (Illinois), Cancún (México), Las Vegas (Nevada) y voy de regreso a Chicago mañana y luego iré a New Orleans mañana mismo por la noche. Después de eso volaré a Italia.

¡Esa es una agenda apretada! ¡Santo Dios!

Ja, ja, ja, ja ¿Escribiste todo eso? ¿Pusiste todo? Ja, ja, ja ... Si te faltó alguna ciudad me lo dices.

No, señor Gardner, pero muchas gracias. ¿Y no intercambian correos o llamadas?

Sí, hablamos al teléfono, pero suele ser como “Hola, ¿cómo estás? Muy bien, ok, tengo que irme”. Es una relación buena y fuerte pero veloz. Yo estoy haciendo mis cosas y él las suyas. Viajo 200 días al año. No es como si lo llamara y le dijera: “vamos a jugar golf”. Jugar golf toma horas y yo tengo que tomar un vuelo.

A veces el tiempo no nos pertenece, ¿cierto?

Por supuesto. ¿Sabes cuál es una de las cosas más importante que puedo compartir a un empresario joven que empieza? El tiempo es el activo fundamental. Puedes hacer dinero, puedes perderlo, pero no puedes hacer tiempo.

Del mismo modo, el fundador y director ejecutivo de la firma de bolsa de valores Gardner Rich & Co opina que, por mucho vuelo de la imaginación, sin un plan los sueños se empolvan en tierra.

“¿Cómo ayudas a que tu imaginación se vuelva realidad? Si no solo será un sueño, y todo mundo tiene sueños, pero ¿cuál es el plan? Tu plan, creo, debe tener lo que llamo el complejo de las cinco “c”: ser claro, conciso, consistente, comprometido y convincente”, asegura Gardner con firmeza.

Christhoper Paul Garner habló conmigo el 31 de mayo del 2013, el día que amaneció muerta, sobre una playa de Moín, la imagen mundial del país ecológico más feliz del mundo. Quedó inerte junto a cuerpo sin vida del defensor de las tortugas baula, Jairo Mora Sandoval. Tenía 26 años cuando lo asesinaron.

La entrevista y ambos decesos vinieron al final de un mayo en que el nombre de Costa Rica centró historias de tráfico de órganos, el mayor caso internacional de lavado de dinero, homofobia sin precedente en el ruedo legislativo y un vuelo presidencial a Perú cuyo perfume aún apuñala narices.

En ese último día de mayo, Gardner narró a media entrevista otra escena de su película personal. En ella su hijo y él vuelven a la estación de tren donde durmieron una noche sobre papel higiénico. Esta vez llevan una llave y, después de arribar a la estación, se alejan de ella. Ya no deben dormir allí.

La llave que portan abre una casa a la cual llaman hogar. En la secuencia mental, están frente a la puerta a punto de entrar.

Entonces Gardner se anima más y habla luego de la memoria de su madre, de su misión como padre y de la “genética” espiritual y su desquiciado itinerario aéreo.

La búsqueda de Gardner tiene su sensatez. Mejores padres y madres (y su presencia positiva) previenen problemas mayores. La solución al abandono de sectores en una nación podría inclusive iniciarse allí.

  • Comparta este artículo
Archivo

En el nombre del padre, del hijo y del espíritu sano

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Juan Fernando Lara S.

jlara@nacion.com

Periodista

Redactor en la sección Sociedad y Servicios. Periodista graduado en la Universidad de Costa Rica. Ganó el premio Redactor del año de La Nación (2012). Escribe sobre servicios públicos, tarifas y telecomunicaciones.

Ver comentarios
Regresar a la nota