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Los niños del 48 nos cuentan

Actualizado el 10 de septiembre de 2001 a las 12:00 am

Hoy se presentan dos tomos con 86 relatos, donde ticos cuentan su dolor, miedo y vivencias durante la guerra civil de 1948

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Fue una época de balaceras, muerte, emboscadas, héroes a diario, defensa de las ideas con armas, división, dolor y miedo, sobretodo mucho miedo. Fue la guerra civil de 1948, la guerra que ahora nos cuentan los niños y niños de aquella época, señores y señoras de hoy.

Hoy se presenta el libro Niñas y niños del 48 escriben , el cual reúne, en dos tomos, 86 relatos de hombres y mujeres que pusieron en tinta y papel las nostalgias, anécdotas y pasajes dolorosos de aquella época.

Los 86 relatos son una selección de los más de 200 que participaron en el concurso "Niñas y niños del 48 escriben", que fue convocado por la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica con motivo del 50 aniversario del conflicto de 1948.

Los textos ganadores del certamen fueron Acharita los muertos , de Juan Ramón Murillo, y Ángeles con carabina , del politólogo Rodolfo Cerdas, en la categoría de autores nacidos entre 1936 y 1948. Con el texto El hueco de la guerra , Myriam Durán obtuvo el premio de la categoría B para las personas nacidas entre 1948 y 1958.

En carne propia

Esos premiados y los otros elegidos fueron escogidos por especialistas. Mercedes Muñoz, decana de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica, es la editora de la obra.

"Este proyecto de investigación y de acción social incorpora y le da voz a un sector que no se había tomado en cuenta antes... Además es un medio para comprender la percepción de una vida diaria alterada por el conflicto", expresó Muñoz.

Los dos volúmenes están colmados –son 998 páginas– con dos tipos de relato: aquellos de personas que vivieron en carne propia la guerra y los otros cuyo conocimiento proviene, principalmente, de las historias de sus familiares.

Las sorpresas están a la vuelta de la página: la angustia por los desaparecidos, el dolor por el padre muerto, la preocupación por no tener más que esperanzas para alimentar una familia, el rencor de las rivalidades y el miedo perenne ante la muerte que acecha.

Gabriela Echandi Albertazzi, quien ahora tiene 59 años y vive en barrio Luján, al escribir Los hijos del 48 logró sacar a flote todo el dolor que, asegura, le cambió la vida.

Para ella, la publicación es importante porque así las nuevas generaciones pueden sentir lo que fue aquel conflicto y evitar, a toda costa, que algo así vuelva a pasar.

Gabriela y su familia fueron exiliados a Guatemala y pasaron una muy mala situación. "Teníamos que montar una casa en Guatemala sin los medios para hacerlos. Un familiar tuvo que hacer los muebles con la madera de las cajas de la compañía para la que trabajaba", detalló.

Otra historia que hace un puño el corazón es la que cuenta Federico Picado, de 65 años y vecino de Zapote, acerca del crimen del Codo del Diablo donde mataron a su papá.

"Cuando yo tenía 12 años, todas las mañanas mi mamá me mandaba a la cárcel de Limón a dejarle el desayuno a mi papá –Federico Picado Sáenz–. Un día llegué y me dijeron que se lo habían llevado la noche anterior para la Penitenciaria, en San José. Mi mamá me convenció de llevarle cobija, ropa y otras cosas, me montó en el tren y me explicó lo que debía hacer. En la estación me esperaba mi tía, quien ya se había enterado de que mi papá ya había sido asesinado, y no me dejó irme para la Peni. Cuando llegué a su casa, me encontré con un ataúd, me asomé y vi que era mi papá...", recordó Picado.

Para él, su relato es un homenaje a su padre y un aviso de lo que podría pasar si algo así volviese a ocurrir.

Más que recuerdos

Sonia Carballo recuerda, junto a su padre Hernán Carballo –aun vivo–, los pormenores, los incidentes que vivieron y enseña a los lectores que se debe luchar por lo que se cree, en el texto Nuestra revolución del 48 . Ernesto Martén, por su parte, describe en un relato lleno de otros pequeños relatos su hermosa vida de infancia hasta que la "revolución" llevó las armas y la muerte a su vida.

Las páginas son emotivas, escritas con sinceridad y hasta las expresiones típicas de los ticos.

Allí están las historias que marcaron a toda una generación y que generalmente solo se reproducen oralmente, como patrimonio familiar.

Y los relatos van aun más allá. Según Muñoz, en esos libros se nota que la guerra civil de 1948 tuvo repercusiones familiares y nacionales, que calaron en lo económico, político, social y psicológico de nuestra sociedad.

"A pesar de que fue un conflicto muy corto impactó muchísimo a la población", agregó ella.

Además, en Niñas y niños del 48 escriben ya es evidente el importante papel que juega la mujer, quien se convierte en soporte del hogar.

Las imágenes, facilitadas por los escritores de los relatos, le ponen rostros y expresiones a las palabras. Palabra, imagen y sentimiento dejan testimonio de aquella época, tal como nos la contarían, tal como la vivieron, tal como la recuerdan.

Para no olvidar

Actividad: Presentación Los niños y las niñas del 48 escriben .

Lugar: Auditorio de la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica.

Día y hora: Hoy, 5 p. m.

¿Dónde se vende el libro?: Librerías Claraluna, Nueva Década, Cooperativa de libros de la UCR.

¿Cuánto cuesta?: ¢6.000 los dos tomos.

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