Por: Juan Fernando Lara 4 abril, 2013

El negocio de las consolas de juegos es menos divertido para sus fabricantes: las ventas de estos aparatos cayeron un 25% el año anterior.

En el 2012, algo menos de 30 millones de consolas de juegos fue la cantidad de aparatos enviados conjuntamente por Microsoft, Nintendo y Sony (excluyendo el modelo PS2 de Sony); 10 millones menos que en el 2011 detalla una reporte de la firma consultora ABI Research .

El análisis de esta semana señaló que, tras su introducción en noviembre del 2012, la nueva consola de Nintendo Wii U apenas vendió 3 millones de unidades en la última temporada navideña y ahora enfrenta un mercado retador.

Michael Inouye, responsable del informe, señala que este año la tendencia podría revertirse si las próximas consolas de Sony y Microsoft atiendan con adecuado tiempo y existencias la demanda en la próxima navidad; ojalá con precios inferiores a $450 y, ojalá afirma Inouye, si queda en $350 .

En su análisis, Inouye alude a un factor que afecta a este negocio: la adopción de prácticas poco amistosas con los usuarios que los hace replantearse la compra, como pasos para inhabilitar el acceso al mercado de juegos usados o requerir siempre una conexión a web o de gestión de derechos de autor digitales para evitar formas de piratería.

Otra firma de análisis, el Grupo NDP, señaló en enero que las plataformas móviles más baratas como teléfonos y tabletas hoy golpean el mercado tradicional de consolas.

Lo que pasa, afirma NPD, es que las compañías de videojuegos venden consolas a $300 y juegos a $60 el disco (haciendo esperar a los usuarios mientras sale el producto).

Esto ocurre en presencia de un mercado de teléfonos a $200 o menos y plataformas de juegos en línea desde donde se descargan al aparato móvil o computadora aplicaciones inferiores a $10 o gratis. Según NPD, la cifra de consumidores de videojuegos en aparatos móviles ya superó la suma de quienes lo hacen en consolas clásicas. Además, cita, hoy los consumidores gastan más cuidadosamente su dinero en comparación con la última vez que compraron una consola.