Muchacho quiere estudiar, pero no le pueden pagar el transporte en bus

Por: Patricia Leitón 23 noviembre, 2012
 Blanca López vive con su esposo y sus cinco hijos. | CARLOS HERNÁNDEZ
Blanca López vive con su esposo y sus cinco hijos. | CARLOS HERNÁNDEZ

Los Chiles, Alajuela. La familia de Luis Martínez, su esposa Blanca López y sus cinco hijos, quienes viven en Caño Castilla de Los Chiles en la Zona Norte, tuvieron que sacar a su hijo, Yonatan, del colegio debido a que no le pueden pagar los pases del bus para que viaje diariamente.

Este hogar es uno de los 280.000 en nuestro país que se clasifican como pobres.

Para Yonatan el colegio más cercano es el que está en Pavón de Los Chiles, 18 kilómetros al oeste de Caño Castilla.

La señora López explicó que su hijo quiere estudiar pero “nuestra realidad es que no le podemos cubrir el gasto de transporte en bus que es de ¢3.000 diarios”. Ella tiene dos niñas en la escuela y una fundación cristiana les dona uniformes, zapatos y útiles.

Alcanza para poco. Sus ingresos son pocos e inestables. “Cuando trabaja una semana completa (Luis Martínez) se gana alrededor de ¢43.000 pero hay semanas en que no tiene trabajo y entonces no gana nada”, cuenta López.

Según la Encuesta Nacional de Hogares, divulgada ayer, el ingreso promedio, por persona, del 20% de los hogares más pobres del país, es de ¢50.491 al mes.

El dinero que gana esta familia alcanza apenas para alimentación muy básica.

Con el ingreso que reciben apenas alcanza para comer arroz y frijoles todos los días, algo para el desayuno y pagar el servicio eléctrico. Carne de res o pollo comen muy de vez en cuando.

“No nos queda dinero para comprar ropa, zapatos ni satisfacer otras necesidades básicas como atención médica en caso de emergencia ya que tampoco tenemos seguro social”, comentó.

También les urge reparar la casa que habitan, la cual está en muy malas condiciones.

De acuerdo con este mismo estudio, que prepara todos los años el Instituto Nacional de Estadística y Censos, el 63% de los hogares pobres tienen casas en estado regular o malo.

La Encuesta reiteró, también, que las regiones periféricas del país son las más afectadas por este flagelo.