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La muerte de quien defendía la vida

Actualizado el 05 de junio de 2013 a las 12:00 am

La devastaciónde la naturalezaes un suicidiocolectivo

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Siempre he admirado a los que luchan y defienden la naturaleza, los animales, los árboles y hasta las plantas más insignificantes, porque lo que hacen es defender nuestras vidas. Los seres humanos, en su loca carrera para obtener riqueza a cualquier costo, no se dan cuenta de que lo que están haciendo es cavando su propia tumba.

La contaminación avanza, como una marea mortal por toda la tierra, mientras los bosques retroceden y, poco a poco, van desapareciendo. Es un suicidio colectivo. No se dan cuenta de que el aire limpio no es un lujo sino una necesidad y que la tierra que mancha de café los ríos es una advertencia de que con esa tierra se va también la vida.

Por eso duele que una persona como Jairo Mora, que defendió siempre la naturaleza, haya sido brutal y cobardemente asesinado. Se eliminó no solo una persona valiosa sino, también, una misión, un ideal, una esperanza de vida. Y duele también que su muerte hubiera podido ser evitada si quienes tienen la obligación de proteger a quienes trabajan por el bien público hubieran cumplido con su deber. Una de las últimas palabras de Jairo Mora fueron: “Si un guardacostas o un policía dice que nos apoya, está mintiendo.”

La muerte de este conservacionista no es la única que hayan sufrido los que luchan y defienden el ambiente y la naturaleza. Recordemos a Dian Fossey, quien viajó a África a estudiar la vida de los gorilas y se involucró tanto, no exactamente en el estudio, sino más vienen en su defensa para evitar que fueran masacrados para hacer ceniceros de sus manos que se vendían a un precio muy alto en el mercado negro, que fue asesinada una madrugada sin que nunca se hubiera descubierto y castigado al culpable.

En Brasil, Chico Mendes se enfrentó a quienes querían destruir, en aras del “progreso”, los bosques centenarios del Amazonas, y el resultado de su lucha fue su asesinato el 22 de diciembre de 1988 frente a su casa, cuando llegaba con algunas compras para celebrar la Navidad. En este caso, por lo menos, los culpables fueron juzgados y condenados a 19 años de prisión. Se escaparon y se escondieron por tres años, pero luego fueron capturados de nuevo.

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En el 2003, el presidente Lula da Silva nombró a Marina Silva, compañera de lucha de Mendes, ministra del Ambiente. En nuestro país falta un esfuerzo muy grande para defender nuestra naturaleza. Existe un Ministerio del Ambiente del cual, aparte de su nombre, se conoce muy poco.

Hubo un tiempo, ya bastante lejos en el pasado, en el cual todos los años se celebraba “La Semana de los Recursos Naturales” y, por lo menos durante esa semana, todos los medios de comunicación masiva dedicaban la mayor parte de su tiempo a educar la población sobre la gran importancia de defender la naturaleza. Su creador fue el cartaginés Rogelio Coto Monge, un buen escritor y gran conservacionista, que logró el apoyo de esos medios con la ayuda de ministro de Agricultura, Claudio A. Volio, y el presidente Otilio Ulate, quien, durante su gobierno, siempre hacía un discurso para inaugurar esta semana.

Después... todo ese esfuerzo se perdió y ningún político se volvió a acordar de la importancia de defender todo lo que nos rodea y, más bien, se cometieron grandes errores, como declarar de utilidad pública una actividad que iba a destruir, aunque fuera parcialmente, nuestra flora y nuestra fauna.

Tal vez llegue el día en que un gobierno, del partido que sea, comprenda la importancia de nuestro ambiente, nuestros ríos y nuestros bosques, el aire que respiramos y haga algo para defenderlos.

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