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Otro modelo de crecimiento

Actualizado el 17 de marzo de 2013 a las 12:00 am

De una fase juvenilde competencia a una fase madurade cooperación

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En el año 2000, reunidos en el marco de las Naciones Unidas, 193 Estados adoptaban ocho grandes objetivos “de desarrollo del Milenio” cuyo objetivo consiste en mejorar las condiciones de vida de la humanidad así como reducir las desigualdades a escala planetaria. Estos objetivos ya han contribuido a mejorar la situación de los más necesitados. Sin embargo, el reto de la pobreza subsiste, la salud materna sigue siendo preocupante, la mortalidad infantil es un flagelo que no se ha vencido, el tratamiento de aguas sigue estando incompleto en muchos países pobres.

Es necesario entonces ir más lejos: implementar plenamente estos objetivos todavía incompletos, pero también avanzar hacia nuevos objetivos, más ambiciosos, más amplios, integrando más estrechamente las dimensiones económica, social y ambiental del desarrollo sostenible, de acuerdo con las conclusiones de la importante Conferencia Rio+20. Se ha lanzado una dinámica en las Naciones Unidas que debe desembocar, en 2015, en una nueva hoja de ruta internacional del desarrollo sostenible.

La Reunión de Líderes para la Consulta Temática en Sostenibilidad Ambiental de la Agenda de Desarrollo Post 2015, prevista para los días lunes 18 y martes 19 de marzo en San José, es una etapa significativa de este proceso. Vamos a examinar, junto con unos cuarenta expertos provenientes del mundo entero, las contribuciones publicadas en Internet por cerca de cien ciudadanos del mundo para repensar el mundo, a través del séptimo de esos ocho objetivos, precisamente el que contempla garantizar un medioambiente sostenible para todos los seres humanos de este planeta. Juntos esperamos lanzar nuevas pistas y hacer que surjan propuestas para avanzar en esta vía.

Costa Rica decidió ser el anfitrión de este importante evento, coorganizado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y el Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente, y copatrocinado por Costa Rica y Francia. De esta manera, este país confirma el notable compromiso de un Gobierno y de todo un pueblo en la vía de un desarrollo respetuoso del medioambiente. Este es también el compromiso de Francia.

El pasado mes de diciembre, el presidente francés, François Hollande, me encomendaba la misión de ser su enviado especial para la Protección del Planeta. Esta consulta en Costa Rica constituye el primer viaje que estoy efectuando en el marco de estas nuevas funciones.

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Transición posible y compatible. Vengo con la convicción de que la transición ecológica no es solamente deseable, sino posible y compatible con otro modelo de crecimiento. Nos falta todavía pasar de un crecimiento cuantitativo a un crecimiento cualitativo y que, colectivamente, definamos las prioridades y las posibilidades en función de estos nuevos imperativos. El calentamiento climático se acelera, la desertificación avanza y amenaza la seguridad alimentaria en las regiones más pobres y vulnerables del mundo, el ritmo de extinción de especies es preocupante, la acidificación de los océanos une sus efectos nefastos a la sobreexplotación de los mares. Francia, país de los derechos humanos, tiene el deber de preocuparse hoy día por los derechos de la Tierra, porque esta degradación afecta a los más desfavorecidos. La pobreza no es un tema que pueda ser tratado de forma separada del medioambiente: debemos tratarlos de manera conjunta o corremos el riesgo de que ambos queden desatendidos.

Debemos actuar, dar muestras de coraje, determinación y creatividad. Iniciativas prometedoras existen en todas partes del mundo. Costa Rica es uno de los países pioneros en la materia. Pienso, por ejemplo, en su estrategia nacional para el cambio climático cuyo objetivo consiste en alcanzar la neutralidad en carbono a mediano plazo. Pienso también en su política de preservación del capital forestal que ya permitió revertir la tendencia de la deforestación, en particular gracias a los pagos por servicios ambientales. Estas iniciativas ejemplares son todavía muy poco conocidas a escala internacional.

Espero, en el marco de mi misión, contribuir a identificar y a valorizar todas estas iniciativas; deseo conjugar las energías, las “fuerzas del progreso”. Son muchas las que ya existen. Las opiniones públicas están más abiertas y son más conscientes de la necesidad de actuar de lo que se dice en los foros internacionales: agrupadas en asociaciones, aliadas con entidades locales, empresas, sindicatos, pensadores, científicos, logran movilizar cada vez más a sus gobiernos para que estos luchen por esta causa y propongan nuevas vías.

Desafíos mayores nos esperan. Pienso por supuesto en las negociaciones sobre el clima. Francia propuso ser la anfitriona de la XXI Conferencia de las Partes en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, esperando así aportar su contribución a la solución del grave problema del calentamiento global. Pienso en la futura hoja de ruta común sobre el desarrollo sostenible lanzada en Río, la cual deberá estar ratificada también en 2015 cuando se adopte el nuevo marco de desarrollo que sucederá a los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Pienso también en la continuación de las negociaciones sobre la biodiversidad, luego de la conferencia de Hyderabad; en las de la lucha contra la desertificación; en la perspectiva de la implementación de un derecho protector de la biodiversidad en alta mar, que podría concretarse en el 2014; en el nuevo tratado sobre el mercurio que debería ser aprobado en Minamata en el otoño de 2013, y en muchos otros más.

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Todos ellos son retos de interés para nuestro futuro y para el de nuestros hijos. Es importante abordarlos juntos, con serenidad y determinación. Debemos salirnos del marco que creó estos problemas. Por ello es imperativo cambiar nuestra manera de pensar y debemos pasar de una fase juvenil de competencia a una fase madura de cooperación. Solo entonces dejaremos de sacrificar el futuro por el presente.

Nicolas Hulot. Enviado especial del presidente de la República Francesa para la Protección del Planeta

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