Por: Víctor Fernández G. 16 junio, 2013
Mi narco la tiene más grande... - 1
Mi narco la tiene más grande... - 1

Después de que Repretel le diera una paliza con El patrón de mal , Teletica saca pecho y desata lo único que le faltaba a nuestro país: un pique de popularidad entre capos de la droga muertos.

La competencia entre “leyendas” del narcotráfico se da a propósito del estreno en Canal 7 por estos días de El señor de los cielos , telenovela basada muy ligeramente en la vida y obra de Amado Carrillo Fuentes, el fallecido líder del Cartel de Juárez que a mediados de los 90 amasó una descomunal fortuna a punta de enviar aviones llenos de cocaína a Estados Unidos.

La serie del 7 llega justo después de que en Repretel terminó la emisión de El patrón del mal , la teleserie que narró la historia del narcotraficante más “famoso” que recuerde la historia: el colombiano Pablo Escobar Gaviria. Así que por falta de referentes no se preocupe, que tendremos criminales en el prime time por buen rato.

Si bien es claro que las narconovelas llegaron para quedarse, la estrategia de Teletica no deja de llamar la atención, con promocionales para El señor de los cielos que hacen directa referencia al Escobar de la competencia. En sus anuncios, la televisora profesa que su narco es más malo que el otro, que es más villano, más temible, más desgraciado: es como una competencia de testosterona para demostrar quién la tiene más grande, sea que hablemos de la fortuna maldita; la cuenta de policías muertos, o las toneladas de polvo blanco metidas en la nariz de millones de infelices adictos.

Debate ético aparte, es claro que Teletica busca competir sin tener con qué, pues El señor de los cielos se queda muy corta cuando de medirse con El patrón del mal se trata. Es como pretender que Víctor Hugo Víquez le gane una carrera a Nery Brenes. Esto pues la producción de Escobar fue aclamada por la crítica y audiencia por su brutal realismo y rigor histórico, estremeciendo a todos con el vivo recuerdo de la violencia desplegada por el cartel de Medellín en los 80.

Por su parte, El señor de los cielos es ante todo una producción salida de la maquila Telemundo, con actores y actrices muy bien parecidos que en poco se asemejan a los personajes reales en los que se supone se inspiran sus personajes. A tal punto llegan las distancias que el narco “estrella” se llama Aurelio Casillas y no Amado Carrillo, y su intérprete, el guapo actor Rafael Amaya, está muy lejos de verse como Carrillo, maleante de apariencia muy normal que murió en una mesa de hospital en 1997, precisamente en el intento de cambiar sus rasgos físicos.

Carrillo es una figura mítica en la cultura narco del norte de México. Sin embargo, su legado de sangre fue mínimo en comparación con el de Escobar, a pesar de que Teletica quiera hacerle pensar lo contrario. El verdadero Señor de los cielos (el apodo le vino por su gran flota de narcoaviones) es recordado como un criminal inteligente, de perfil bajo y métodos más sofisticados que violentos.

No trague cuento, que Pablo Escobar puso el listón de la infamia demasiado alto, en una escala más cercana al genocidio terrorista: acuérdese que fue él el que mandó a explotar un avión lleno de civiles, de personas inocentes, en el momento “cumbre” de su lucha contra el gobierno colombiano.

Al final, al Patrón y al Señor lo que les unió, más allá de su fortuna y negocio, fue una muerte triste, precedida de meses sin paz y con la policía majándoles los talones. Pero bueno, ese lado de la historia no sale en los promocionales.

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