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Las medidas del Banco Central

Actualizado el 06 de abril de 2013 a las 12:00 am

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La economía costarricense se ha desempeñado muy bien en los últimos años, con un crecimiento real promedio por encima del 4% entre el 2010 y el 2012, y con la inflación fluctuando alrededor del 5% anual. El empleo aumentó, y el desempleo viene a la baja. Estos logros se alcanzaron en un entorno internacional riesgoso y de bajo crecimiento en varios de nuestros principales mercados de exportación e, internamente, con problemas fiscales.

Para el 2013-14, se espera también un buen desempeño, no obstante los riesgos adicionales por las recientes entradas de capitales financieros y los desequilibrios ocasionados. Dadas esas entradas y sus efectos, el BCCR ha tomado medidas especiales y controvertidas que se explican y justifican a continuación.

Factores de desequilibrio. Entre setiembre del 2012 y enero del 2013, las altas tasas de interés en colones y la estabilidad cambiaria hicieron que a Costa Rica entraran dólares a una velocidad no experimentada por otros países en el mundo, relativo al tamaño de la economía. Para defender que el tipo de cambio no bajara del piso de la banda cambiaria, el Banco Central compró parte importante de esos dólares emitiendo una fuerte cantidad de colones.

Esos colones emitidos podrían llegar a servir de base al sistema bancario para una fuerte expansión adicional de dinero y crédito. Es decir, esas entradas de capitales financieros crearon un fuerte desequilibrio monetario, que amenaza con aumentar la inflación y llevar a expansiones de dinero y crédito bancario que podrían poner en peligro la estabilidad del sistema financiero nacional.

Un segundo tipo de desequilibrio producto de las altas tasas de interés en colones y de la estabilidad cambiaria, fue la preferencia por crédito en dólares que costaba menos. Como se prefería tener depósitos bancarios en colones, los bancos recurrieron a traer dólares del exterior para aumentar la oferta de crédito en esa moneda, que creció casi al 19% anual en el 2012. Esto ha aumentado la dependencia y riesgos de nuestra economía de una fuente de recursos que suele ser volátil, y reducirse en montos importantes cuando se agravan las condiciones de liquidez en los mercados internacionales, como ocurrió en 2008-09. Además, existen los riesgos por los préstamos en dólares a personas y empresas que no tienen ingresos en dólares.

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En su programación macroeconómica para el bienio 2013-14, el BCCR debía lidiar con esos dos desequilibrios y buscar, junto con el Gobierno, formas para evitar que continuara el ingreso de este tipo de capitales financieros del exterior y que se agravaran los desequilibrios. Para esto último, se presentó a la Asamblea Legislativa el proyecto de ley para desincentivar la entrada de capitales financieros. A los pocos días de su envío al Congreso, la entrada de dólares se redujo considerablemente, y el tipo de cambio dejó de estar en el piso de la banda cambiaria. El BCCR disminuyó de forma considerable la compra de dólares y, con ello, la expansión monetaria.

Es difícil pensar que es solo una coincidencia que las entradas de capitales financieros se frenaran al presentar el proyecto de ley a la Asamblea Legislativa. A pesar de que los intereses han bajado en casi cuatro puntos porcentuales, la diferencia de tasas de interés y la decisión de mantener la banda cambiaria hacen que todavía sea atractivo ahorrar en colones. Es casi seguro que los ahorrantes detuvieron sus compras de bonos en colones por estar a la espera de lo que se decida sobre el proyecto de ley y tener más claro cómo se afectará la rentabilidad de las inversiones futuras que realicen en el país.

Herramienta necesaria. Por lo anterior, es muy importante que el proyecto se apruebe pronto y sea una amenaza a la entrada muy rápida de altos montos de capitales financieros. Cabe mencionar que el proyecto de ley planteó desde el principio instrumentos para reducir la velocidad de las diferentes formas de las entradas de capitales financieros. Por ejemplo, las inversiones financieras de extranjeros realizadas en nuevas figuras (Global Depositary Notes) se hicieron en bonos con plazos promedios de cuatro años y medio. No eran, en ese sentido, capitales “golondrina” o especulativos. Vinieron y todavía permanecen en el país.

Lo que busca el proyecto es, por lo tanto, que el Gobierno y el BCCR tengan disponibles instrumentos temporales que ayuden a reducir la velocidad de las entradas de capitales financieros del exterior, cualquiera que sea su origen o destino. El proyecto permite una flexibilidad para discriminar por los plazos, tipos de instrumentos y monedas en que se hagan las inversiones y solo afectaría inversiones en bonos y otros títulos valores y no a los capitales que entren para inversión extranjera directa ni los créditos externos.

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Además, la mera existencia de esa amenaza probablemente mantendría en raya la entrada de esos capitales financieros como ha ocurrido desde la presentación del proyecto. Ello evitaría que las pérdidas del BCCR aumenten al nivel estimado en el Programa Macroeconómico del 2013-14, donde se supuso que las entradas de capitales continuaban altas y se esterilizaban con un costo para el Banco.

Para lidiar con los desequilibrios monetarios y crediticios y con los riesgos de la alta expansión del crédito en dólares ya ocurridos, el Banco Central recurrió a medidas temporales autorizadas en su Ley Orgánica. Esto porque sus instrumentos tradicionales no son suficientes y necesitan más tiempo para ser todo lo efectivos que se quiere. Los bonos de estabilización se han venido utilizando para retirar el excedente monetario y en esto los bancos han ayudado bastante.

El desequilibrio monetario ya ha bajado en forma significativa, pero lo que aún resta no es despreciable. Se necesita más tiempo para retirar de circulación lo que hace falta, porque ya no se pueden subir tanto las tasas de interés en los bonos como antes. Por ello, y por los riesgos del crédito en dólares, se estableció un límite temporal al crecimiento global del crédito bancario al sector privado, con un sublímite al crédito en dólares.

Algunos analistas han criticado las medidas sin atender a los objetivos que persigue el BCCR ni los riesgos que quiere evitar. Esos riesgos, de materializarse, podrían tener costos mayores para la actividad bancaria y para la economía en general.

Los límites al crédito bancario son medidas más de tipo precautorio y son congruentes con el crecimiento económico de 4% previsto para el 2013. Los límites permiten que el crédito al sector privado pueda crecer bien, al 12% anual, por encima de lo que crecería la economía tanto por producción (4%) como por precios (entre 4 y 6%). En colones, el crédito puede crecer en el 2013 (14%) más de lo que creció en el 2012 (11,4%) y es suficiente para prestarle a los que ya se endeudaban en colones más a aquellos que hasta ahora se financiaban en dólares sin tener ingresos en esa moneda. Por su lado, en dólares, el crédito puede crecer al 10% anual, similar a lo que crecería la economía por producción y precios, permitiendo financiar sin problemas el crecimiento del crédito a los que sí ganan en dólares.

Es cierto que las tasas de interés en dólares son menores que las de colones. Sin embargo, hay que reconocer que, en lo que se refiere al crédito en dólares para los que no tienen ingresos en dólares, se ha vivido en una ficción y se ha tenido mucha suerte, porque no se ha reconocido en el costo los riesgos del descalce de monedas y de la volatilidad de la fuente de financiamiento externa. Una repentina reducción del financiamiento externo y una devaluación del colón como la del 2008, que dure más que lo que duró en ese momento, puede llevar a esos deudores, a sus bancos, y a la economía en su conjunto, a tener problemas serios de morosidad, y a algunos a perder lo que haya financiado con esos créditos.

Eso es lo que el BCCR está protegiendo: que la economía crezca al 4% anual, que no se dispare la inflación sostenidamente y que no se desestabilicen ni el sistema financiero ni sus clientes. Esos son nuestros objetivos, y actuar de esta forma es nuestro deber.

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