En menor cantidad, firmas como Jiménez y Tanzi, Office Depot y Sauter las ofrecen

 10 septiembre, 2012
 En Servicio Técnicos Especializados, en paseo Colón, distribuyen máquinas de escribir de la marca japonesa Brother. | MARVIN CARAVACA.
En Servicio Técnicos Especializados, en paseo Colón, distribuyen máquinas de escribir de la marca japonesa Brother. | MARVIN CARAVACA.

Se niegan a morir, a salir del mercado y terminar como piezas de colección o antiguedades en la sala de una casa o en una oficina, como ya ocurre con muchas de ellas.

Se trata de las máquinas de escribir, artefactos que siguen vigentes especialmente en instituciones de Gobierno, según los representantes de negocios que aún las venden en nuestro país.

Se trata de Jiménez y Tanzi, Office Depot y Servicios Técnicos Especializados. Esta última firma es la distribuidora de la marca Brother que suple a estos dos negocios. También hay máquinas en Sauter, pero no se obtuvieron detalles con sus representantes.

Gerardo Ramírez, gerente de Servicios Técnicos Especializados, reconoció que las máquinas de escribir se encuentran en una “curva de caída”, ya que su lugar ha sido ocupado mayoritariamente por las computadoras.

Hálito de vida. Ramírez comentó, sin embargo, que fábricas como la japonesa Brother aún las manufacturan, ya que existen entidades como ministerios y municipalidades que todavía emplean estos artefactos, principalmente en la elaboración de formularios.

Ahora son eléctricas, más pequeñas y livianas y, en una suerte de ejercicio de sobrevivencia, existen modelos “inteligentes”.

Estas permiten la corrección de errores y el justificado automático o alineación uniforme del margen derecho. También suministran caracteres de idiomas y alfabetos extranjeros, entre otras funciones.

María Jiménez, directora de Mercadeo de Jiménez y Tanzi, reconoció el bajonazo en la venta de esta herramienta, tanto así que solo en lo que va del año esta cadena de negocios ha vendido ocho máquinas.

Alonso Cabrera, gerente de ventas de esta empresa, detalló que la caída no es de este año. En el 2009 la firma colocó 10 unidades; cuatro en el 2010 y nueve el año pasado.

De allí que esta compañía ofrezca este artefacto solo por pedido especial. “Se venden solo si un cliente los solicita. Entran en nuestros catálogos de productos pero no están en inventario”, detalló Jiménez.

En los negocios consultados el precio de la máquina oscila entre ¢70.000 y ¢90.000.