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Debate sobre Sala IV vuelve 100 días después

Del magistrado Cruz a Mora: los diputados retornan al laberinto

Actualizado el 27 de febrero de 2013 a las 12:00 am

Renace dilema entre reformar alto tribunal y garantizar su independencia

Buscan 38 votos para elegir nuevo juez, con un escenario peor que en noviembre

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Del magistrado Cruz a Mora: los diputados retornan al laberinto

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                         Luis Paulino Mora (centro) encabezó el 22 de noviembre una protesta de funcionarios judiciales ante el Congreso. Veían en  peligro la independencia de la Corte, tras el intento por sacar al magistrado  Fernando Cruz. | ARCHIVO
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Luis Paulino Mora (centro) encabezó el 22 de noviembre una protesta de funcionarios judiciales ante el Congreso. Veían en peligro la independencia de la Corte, tras el intento por sacar al magistrado Fernando Cruz. | ARCHIVO

Apenas se cumple hoy el novenario de la muerte de Luis Paulino Mora y los diputados ya buscan la senda legal para comenzar con el nombramiento de su sustituto como magistrado de la Sala IV.

Otra vez las fuerzas políticas se activan en procura de un alto juez. De nuevo, viene una oportunidad para que hiervan los criterios entre reformistas o conservadores, entre defensores de la independencia judicial o los proponentes de achicar el margen de acción del alto tribunal que decide sobre casi todo.

Como si alguien lo hubiera calculado, el proceso comienza 100 días después del escándalo en torno a la reelección de Fernando Cruz . Fue en noviembre cuando estalló un conflicto que, más allá de la permanencia o no del incómodo magistrado, develó la decisión ya tomada por grupos políticos: intentar acortar los poderes de la Sala Constitucional como una forma de recuperar gobernabilidad.

La decisión de los diputados de seis partidos, argumentada como un “llamado de atención a la Corte”, provocó la primera protesta popular de los funcionarios del Poder Judicial ante el Congreso. Algo histórico, atizado por encendidos discursos de magistrados como Luis Paulino Mora en su calidad de presidente del Poder Judicial.

“Fuerzas oscuras” quieren “una Corte complaciente” , dijo Mora tres meses antes de morir y dejar que sea su silla, y no la de Cruz, la que sostenga el debate en torno al perfil del nuevo magistrado de la Sala IV.

El caso comienza sin que se hubiera resuelto del todo el de Fernando Cruz, quien ejerce como un magistrado en veremos. Es la propia Sala IV la encargada de resolver un asunto que flota entre miles de pendientes, quizá como un ejemplo de los poderes del alto tribunal.

Hace 100 días la silla vacía era la de Cruz. Hoy es la de Mora, menos polémico que Cruz en su gestión en la Sala IV, pero igual defensor de la independencia judicial, sobre todo después de los acontecimientos de noviembre.

Los diputados ven venir “otra oportunidad” de retocar la Sala IV. Ahora la silla de Mora es la protagonista del concurso que se abrirá en la Comisión de Nombramientos del Congreso, aunque los nombres favoritos de uno u otro partido ya llevan camino recorrido.

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A los socialcristianos y libertarios, por ejemplo, les simpatiza Rodolfo Piza Rocafort (expresidente de la CCSS), mientras su colega Fabián Volio es del agrado de los liberacionistas, como confirmó ayer el jefe de su bancada Fabio Molina.

Ambos son constitucionalistas y han expresado apoyo a proyectos de reforma de funcionamiento de la Sala IV tendientes a la darle más agilidad restándole carga y postestades. Es decir, cumplen los requisitos, pero ayer Molina también relativizó los nombres: “¡Hay 25.000 abogados en Costa Rica!”.

Ahora, igual que hace 100 días, los oficialistas quieren un “reformista”, alguien que altere el modo de operar de la Sala IV. Pero las diferencias entre un momento y otro son numerosas.

Tan complicado, pero peor. La disputa tras la votación que finaliza la magistratura de Cruz, inesperada como un meteorito, no se produjo tan cerca de una elección de Directorio (1.° de mayo) ni del proceso electoral que va madurando rumbo a comicios del 2014.

La elección del nuevo magistrado puede amarrarse también con proyectos legislativos y otros cálculos políticos del momento, o incluso encenderse por las cenizas aún humeantes de las discusiones de noviembre.

Todo es posible porque la elección requiere 38 diputados ni siquiera se alcanzaría con la suma de los dos principales partidos (PLN y PAC, de por sí una unión improbable ahora). La negociación multilateral es ineludible. La sétima silla de la Sala IV espera vacía.

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