Los humanos tal vez no tengan una anatomía y habilidad vocal tan singular como se creía.

 7 septiembre, 2012
 Los gibones usan técnicas profesionales de canto con poco esfuerzo. | NATURE
Los gibones usan técnicas profesionales de canto con poco esfuerzo. | NATURE

Nueva York (National Geographic Society). Es un viejo truco de las fiestas: tragar helio de los globos para cantar como gato del Mago de Oz. Cuando los gibones inhalan este gas no tóxico, los investigadores pueden detectar imitaciones mucho más sofisticadas. Resulta ser que las técnicas de vocalización de los gibones se asemejan a las de los cantantes de ópera sopranos altamente calificados.

“Hemos demostrado cómo el distintivo llamado de los gibones usa la misma mecánica vocal que los contantes soprano, revelando una similitud fundamental con los humanos”, explica Takeshi Nishimura, profesor asociado del Instituto de Investigación de Primates de la Universidad de Kioto, en Japón.

Los científicos creían antes que el habla humana era posible, en parte, debido a cambios evolutivos sospechados en la laringe, lengua y tracto vocal. Pero los hallazgos de Nishimura sugieren que los humanos tal vez no tengan una anatomía y habilidad vocal tan singular como se creía.

Compartimos fisiología de caja de resonancia con los gibones, y probablemente con otros primates, pero también compartimos la forma en que manipulamos el sonido, explica Nishimura. Con los humanos y con los gibones, el origen del sonido –la laringe– es independiente de las herramientas vocales (0 entrenamiento) que se usan para elaborar mensajes audibles.

Nishimura y sus colegas estudiaron una hembra joven manos blancas del Zoológico Fukuchiyama de la Ciudad de Kioto, a la que expusieron a un aire rico en helio. El helio, que cambia los sonidos de los gibones a una resonancia más fácil de evaluar con equipo acústico, es común en los estudios de vocalización de animales.

Este elegante primate normalmente hace llamados intensos de tono puro –o frecuencia única– que pueden viajar más de 1,6 kilómetros a través de densos bosques tropicales en su nativo sureste asiático.

Lo que produjo el singular llamado del gibón probablemente fue la necesidad de comunicarse con vecinos distantes en hábitats tan ruidosos. “Estas exigencias ecológicas y sociales forzaron a los gibones a que, usando una técnica de soprano, produjeran su tono puro y voces fuertes”, dice Nishimura.

Los cantantes de ópera soprano aprenden a cambiar su rango vocal para hacer que sus sonidos de alta frecuencia sean los más potentes, explica.

“(Los gibones) usan técnicas profesionales de canto con poco esfuerzo”, precisa.

Aunque los gibones no van a imitar prontamente la conversación humana, dice Nishimura, “esto nos permite apreciar desde un ángulo nuevo la evolución del habla en los gibones revelando al mismo tiempo que la base fisiológica del habla humana no es tan única”, agrega.

Los descubrimientos fueron publicados en la edición más reciente de la Revista Estadounidense de Antropología Física.

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