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letras de cambio

Actualizado el 15 de junio de 2013 a las 12:00 am

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Desde hace rato, el tico prefiere los dólares a los colones. Costa Rica se empezó a dolarizar hace mucho tiempo. Ese fenómeno está relacionado con la pérdida de confianza en el colón. En el momento en que los precios en Costa Rica empezaron a subir más rápido que los internacionales, allá por los años setenta del siglo pasado, el colón dejó de ser un buen instrumento para guardar valor. Lo que un colón compraba un día, al día siguiente ya no alcanzaba para comprar lo mismo. La gente empezó entonces a cambiar sus colones por dólares y a llevar sus ahorros a países donde su valor se preservara de mejor manera.

Luego, la inflación y la devaluación experimentadas durante la crisis de inicios de los ochenta hicieron que el valor del colón se desplomara en un instante. Aquel que no huyó del colón a tiempo, perdió en un año la mitad de lo que había acumulado durante años de trabajo. De ahí en adelante, al Banco Central le ha costado mucho que la gente vuelva a confiar en el colón. Al día de hoy, 30 años después, todavía casi la mitad de la riqueza financiera de los costarricenses está en dólares. Es decir, mucha gente aún prefiere guardar sus ahorros en dólares, porque siente que es una moneda más sólida en el largo plazo que el colón.

Por eso, cuando el Banco Central habla de que quiere desdolarizar el país, surge la pregunta de cómo va a hacerlo. Podría optar por la “estrategia” de Venezuela o de Argentina. En ambos casos, las restricciones al cambio de moneda por dólares son asfixiantes. Los depósitos en dólares son convertidos inmediatamente a moneda local. Nadie puede comprar dólares al tipo de cambio oficial si no es autorizado por el Gobierno, y de manera limitada. El movimiento de capitales, hacia dentro o hacia afuera, se grava con impuestos.

El resultado de esa estrategia ha sido algo muy similar a lo que sucedió en Costa Rica durante la crisis de los ochenta: presa de divisas, múltiples tipos de cambio, huida de ahorros hacia el exterior o a ponerlos debajo del colchón, pero jamás en un banco local. Los costos para el país de ese tipo de estrategia serían enormes. No creo que eso sea lo que quiere el Banco Central.

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La estrategia alternativa tampoco es fácil de implementar. Se trata de que la gente vuelva a confiar en el colón. Que este sea percibido como una moneda fuerte que no pierde valor a través del tiempo. Que el tipo de cambio no sea muy errático y que no pueda ser manipulado por unos cuantos en detrimento los demás. Para ello, se requiere darle mayor independencia al Banco Central. Eso significa despolitizar su Junta Directiva y capitalizarlo. Si no se hace así, la desdolarización será imposible, y cuidado si no nos acercamos más bien a una dolarización completa. Quiéralo o no el Banco Central.

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Luis Mesalles

Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada.

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