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letras de cambio

Actualizado el 03 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

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Hay que buscar la manera de desatascar la carreta. Para ello hay que tener un buen boyero que guíe la carreta fuera del barrial. Pero si ya son varios los boyeros que lo intentan y la carreta sigue atascada, algo debe estar mal con la carreta. En ese sentido, la Academia de Centroamérica presentó la semana pasada, en un seminario, algunas propuestas para desatascar la carreta del Estado costarricense.

Si bien se podría pensar en mil cosas que no funcionan bien dentro del Estado, es mejor concentrarse en unos pocos puntos. El que mucho abarca poco aprieta. Por eso, la Academia se abocó a escoger, con la ayuda de más de 40 exfuncionarios públicos, politólogos, sociólogos, economistas y empresarios, cuáles podrían ser los puntos críticos que requieren de una solución inmediata. De ahí se identificaron tres áreas en las que, si se lograra hacer cambios, aunque sea mínimos, nos podría permitir desatascar la carreta y seguir adelante. No se trata de querer cambiar la carreta por un Ferrari, sino al menos lograr que vuelva a caminar.

La primera área de análisis se refiere a la búsqueda de un nuevo equilibrio entre las instituciones de control y la acción del Poder Ejecutivo. A través del tiempo le hemos quitado poder al Ejecutivo y se lo hemos dado a las instituciones de control. Los derechos de los costarricenses a defenderse contra los abusos del Estado han mejorado gracias a eso. Pero se ha llegado al otro extremo en el que unos pocos pueden interrumpir indefinidamente el accionar del Estado, aunque este sea a favor de la colectividad.

Los 20.000 casos por año que debe resolver la Sala IV, es un ejemplo de ello. Aparte que son demasiados, y que puede inducir a errores, ese número incluye muchísimos recursos de amparo que detienen el actuar, tanto del Estado como el privado, muchas veces injustificadamente. También está el caso de la Contraloría, que tiene que revisar todos los contratos del Estado, previo a la firma de este, y luego tiene que resolver múltiples apelaciones a esos mismos contratos. De nuevo, todo sin costo para el que pone el recurso o apela, pero sí para la colectividad.

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Una de las propuestas que presentó la Academia en dicho seminario, va guiada a la búsqueda de una mayor eficacia en la administración pública. Se trata de buscar que la Sala IV se concentre en los problemas constitucionales gruesos. Que la letra menuda se la deje a algún tribunal menor. Que la Contraloría se concentre en ejercer controles posteriores, no previos. Que el Ejecutivo se haga responsable de ejecutar. Para ello, se le debe dotar de un poco más de flexibilidad en cómo se organiza. Pero, además, se le debe dotar de buenos funcionarios, y permitirle que se deshaga de los malos. Eso requiere de una reforma a la Ley de Empleo Público, que comentaré la semana entrante.

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Luis Mesalles

Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada.

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