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Actualizado el 21 de abril de 2012 a las 12:00 am

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El comportamiento de la economía costarricense del 2011 no estuvo ni tan bien, ni tan mal... otra vez. Esa es la principal conclusión de un estudio de Miguel Loría para la Academia de Centroamérica. Dado el entorno económico mundial un tanto incierto y de bajo crecimiento, precios de materias primas al alza y una situación fiscal complicada, se esperaba un año 2011 relativamente malo. Pero, en realidad, la producción creció a una tasa cercana al promedio de los últimos 15 años, la inflación y la devaluación estuvieron controladas, y las cuentas externas balanceadas.

El problema es que ya llevamos muchos años de tener un comportamiento promedio, que casi se puede calificar de mediocre, dadas las condiciones que se supone tiene Costa Rica. En el pasado más bien tendíamos a "rajar" de lo cargas que éramos, sobre todo comparados con la región, y por eso hemos tenido la expectativa de que nos debería ir mejor de lo que en realidad sucede. Pero no, ahí seguimos, a nadadito de perro.

Miguel Loría apunta que el principal problema está relacionado con la institucionalidad. Desde hace rato venimos complicando cada vez más la manera en que hacemos las cosas. El Gobierno tiene enormes problemas de gestión, con un sistema de rendición de cuentas muy pobre; la Asamblea Legislativa tarda demasiado en aprobar leyes, y cuando lo hace, muchas son de mala calidad; las instituciones de control se meten en todo, muchas veces más a estorbar que a proponer soluciones. Ante ese entorno, no podemos esperar que el país crezca más, ni que la situación fiscal se resuelva pronto.

Por eso, al escuchar el discurso de doña Laura esta semana, en lo que pretendía ser la presentación del plan B ante el fracaso de la reforma tributaria, me quedó la sensación de que nos quedó debiendo. Yo esperaba escuchar una serie de medidas que implicaran un cambio de rumbo importante. El Gobierno está a mitad de periodo. Además, el nuevo ministro designado de Hacienda, Édgar Ayales, que anda asesorando países africanos en como manejar sus finanzas públicas, dijo que la situación del Gobierno no era tan caótica como el mismo Gobierno había venido anunciando. Eso significa que hay tiempo para tomar medidas estructurales que, aunque no surtan efecto de inmediato, al menos ya nos encaminarían a solución más duradera del problema fiscal.

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Pero resulta que doña Laura nos anuncia una serie de medidas que siguen siendo más de lo mismo. No hay propuestas de cambios estructurales, y muchas de índole temporal. Es más, algunas de las medidas ya están siendo aplicadas, y otras más bien extraña porque no las habían aplicado antes. Por eso es difícil esperar que con estas propuestas se solucione de raíz el déficit fiscal.

Como decía Cantinflas, “siempre que pasa igual, sucede lo mismo”.

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Luis Mesalles

Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada.

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