Leonardo Garnier, ministro de educación

 21 marzo, 2013

¿Cuáles son los factores que propician este fenómeno?

Depende mucho de cada caso. No es lo mismo un muchacho de un barrio urbano-marginal, con cierto entorno familiar y con cierto tipo de amistades, distintos al hijo de clase media. Muchas veces ser expulsado del colegio, y sin la oportunidad de engancharse a ningún trabajo, hace que sean nini.

¿Cuáles son las consecuencias para un joven?

Los muchachos que ni estudian ni trabajan son el peor caldo de cultivo para la peor cosecha. Causa un daño de identidad y propicia el riesgo de vínculos con actividades ilícitas. No es algo fácil de tratar. Muchas veces, en hogares que no valoran el estudio, se tiende a tolerar.

Ante este tipo de casos, ¿qué recomienda hacer a las familias con algún nini?

En algunos casos, será apoyo familiar. Si lo que el joven necesita es sentirse valorado, es más fácil de recuperar. Pero hay casos mucho más difíciles porque el joven se mueve en un entorno donde ven normal el no estudiar ni trabajar.

¿Qué estrategias trabaja el MEP para prevenir estas situaciones?

Deben mantenerse en el aula y, para ello, es importante el apoyo económico para los sectores más pobres, velar porque las becas se otorguen, generar herramientas para bajar el fracaso escolar y crear identidad con el centro educativo mediante el deporte, por ejemplo.

¿Cómo hacer para que las estrategias que usted propone sigan durante la próxima administración (2014-2018)?

Es un reto importante, pero, para cambiar las reformas educativas que nosostros hemos hecho, tienen que llevar una propuesta y justificar los cambios al Consejo Superior de Educación.