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El “lavado” en gran escala

Actualizado el 24 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

El manejo del dinero por bancos privados es un mecanismo de “lavado” en gran escala

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El “lavado” en gran escala

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El sistema capitalista es, en historia y actualidad, un mecanismo enorme de “lavado”, mediante el cual riquezas mal habidas son convertidas –de modo lento o rápido – en recursos financieros legítimos, es decir, reconocidos, aceptados y aplicados por los actores económicos de la sociedad entera.

A nivel de conciencia y en términos oficiales, el “lavado” es un proceso que se rechaza; inclusive puede ser castigado por ley. Pero una gran parte de ella ocurre inconscientemente, diariamente y abiertamente, de forma tal que algunos sectores de las sociedades han logrado imponer y controlar, para su provecho particular, por las buenas o las malas.

Lo feo es que estos últimos sectores o grupos se aprovechan del “lavado” al por mayor, mientras impiden que otros se beneficien de la misma actividad en pequeño y al detalle. Para observar y verificar ese proceso de “lavado” es necesario adoptar una perspectiva histórica, que ilustraré brevemente con dos aspectos: el sistema bancario y propiedad de la tierra.

Hoy en día, las organizaciones conocidas como “bancos” están bien establecidas y suelen tener gran respetabilidad. Pero no ha sido siempre así. En sus orígenes, los individuos y grupos que cumplían sus funciones eran vistos con malos ojos; inclusive la Iglesia cristiana las condenaba moralmente como agiotaje; estaban envueltas en todo tipo de proyectos oscuros, como guerras y piratería, así como el comercio de esclavos. Sin embargo, la propiedad de las mismas fue transmitida de generación a generación. Así, se fueron “legitimando” en el tiempo, como dicen los sociólogos e historiadores; y, en la actualidad, conforman una institucionalidad universalmente aceptada. Sin embargo, mantienen ciertos rasgos fundamentales de antaño que la sociedad sigue cuestionando y condenando, como “lavado de dinero” derivado del narcotráfico, el contrabando y custodio de fondos adquiridos mediante crímenes de todo tipo.

Otro ejemplo notable es la propiedad de tierra. Cuando fui miembro de la junta directiva del IDA (Instituto de Desarrollo Agrario), le oí al gerente general de la institución narrar la siguiente anécdota de un campesino: “El problema es que Tatica Dios hizo tierra solo una vez, pero nos manda más y más guilas”. Así, en todas las sociedades se observa que la densidad poblacional crece permanentemente: antes había tierra para todos; pero esta se convirtió en mercancía, poco a poco; y su precio aumenta cada vez más. Dios no le dio la tierra a nadie en particular, sino a la humanidad como un todo; pero los individuos fueron apropiándose de ella, es decir, “privatizándola”, cada vez más. Ese proceso de “privatización” ha ocurrido en todas las sociedades, envolviendo diferentes grados de arbitrariedad y violencia, derivadas de fenómenos como el “feudalismo” en Europa y la “colonización” en América.

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Pero hoy, el estado de distribución de la tierra es aceptado como legítimo (igual que la banca), y la gente está dispuesta a pagar un precio por ella.

En resumen, el manejo del dinero mediante bancos privados y la propiedadindividualizada de la tierra constituyen mecanismos de “lavado” en gran escala.

En ética y esencia difieren muy poco de otros “lavados” de riqueza que tanto despreciamos; solamente son más extendidos en escala y tiempo.

Los “lavados” más pequeños y específicos, como los relacionados con el contrabando en general y el narcotráfico en particular no deberían preocuparnos tanto.

Los escándalos que suelen ser armados respecto a los segundos sirven principalmente para disimular las consecuencias de los primeros, entreteniendo la atención con los pececillos, mientras los “pezotes” bravos siguen impunes y respetados.

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