Escenario colorido Los niños se deleitaron ayer visitaron a magos, títeres, cimarronas y puestos en la fiesta del arte nacional

Por: Fernando Chaves Espinach 6 abril, 2013
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La primera tarde del Festival Nacional de las Artes del 2013 fue una fiesta para los niños.

A las 9 a. m. arrancaron las actividades que mantuvieron a los escolares de Santa Ana y Mora fascinados con trucos y extravagantes personajes.

Magia y música. Los estudiantes de quinto grado de la Escuela Andrés Bello vieron a El Mago Max llegar con una llama en un tubo, del cual pronto brotó una paloma blanca. Todo se volvió sorpresa en el auditorio de la Escuela Musical de Artes Integradas (Emai), en Santa Ana.

El Mago Max les mostró una caja mágica, pañuelos interminables que salían de su boca y a una asistente cortada por la mitad. Al final del show , los niños solo querían una cosa: que hiciera aparecer un conejo de un sombrero.

Sorprendido, el mago invitó al niño Pedro Chinchilla a subir al escenario para preparar la receta para un conejo. Apenas saltó en sus manos el animalito, el auditorio estalló en aplausos.

El grupo Contraluz ofreció una obra que llamaba a rechazar la cacería de animales: Burumbum . Los niños aplaudieron las canciones y aclamaron cuando los personajes recordaban que a los animales no se los maltrata.

Santa Ana recibió también al legado familiar de los Jiménez: la cimarrona y comparsa La Centenaria, con sus trompetas y populares máscaras danzantes.

Relatos alegres. Mora también despertó ansioso de arte: a las 9 a. m., el Grupo Artístico Yoruva viajó a la Isla del Coco con sus títeres. En busca del tesoro fue su oferta para los niños y familias enteras en la tarima ubicada en la cancha de arena del parque de Ciudad Colón.

El mensaje de respeto a la naturaleza y el cariño hacia la “isla más bonita del mundo”, como la llamaban, capturó la atención de los alumnos de la Escuela Rogelio Fernández Guell, quienes asistieron al show .

Los alumnos de quinto grado luchaban contra sus ganas de retozar en la arena –algunos no aguantaron– y seguían con aplausos y espontáneas risas las ocurrencias de los personajes.

El escenario del Mercado Viejo se estrenó con el contar apasionado de Alejandro Tosatti, quien, frente a colegiales y mayores, narró ascensos al cielo, paradojas mundanas y anécdotas increíbles. Sobre esas tablas, los cuentacuentos, músicos y bailarines darán gusto a Ciudad Colón.

La lluvia y el calor no alejaron a los espectadores de las tarimas, que en los próximos días continuarán ofreciendo su suculento menú .

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