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Un juicio histórico

Actualizado el 09 de agosto de 2012 a las 12:00 am

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Al final de un juicio histórico en donde los jueces tendrían que definir la inocencia de dos expresidentes de Costa Rica o, por el contrario, enviarlos a una pena de tortura que sería descontada en “Las Tumbas”, presidio en San Rafael de Ojo de Agua, lugar donde se violan todos los derechos humanos al hombre, y, sin duda, la ergástula más oprobiosa en América Central, los abogados hacen una invitación insólita a los jueces:

–Señores jueces, acordaos del caso contra José León Sánchez...

La invitación de los señores abogados no tenía como cimiento el mero aire. Poseía el fundamento de tres libros que son maestría e historia en Costa Rica: Derechos humanos en la justicia penal , del Dr. Javier Llobet R.; Derechos fundamentales y justicia penal , de los doctores Edmundo Vásquez Martínez y Liber Amicurum.

Además, de una importancia magistral, el libro del Dr. Rodrigo Herrera Fonseca, Jurisprudencia constitucional sobre los principios del debido proceso .

Nos vamos a preguntar cuál es la filosofía jurídica en donde se sustenta la cita sobre el crimen judicial que un día se llevó a cabo contra José León Sánchez, preso desde 1950, cuando en Costa Rica la población constaba de 500.000 habitantes y la suma de todos los abogados no llegaba a 150.

Existen varias respuestas que hoy día forman parte de la historia penal, penitenciaria y procesal en nuestra patria.

Existe en los Archivos de la nación un expediente: 97.005113 007 CO. Contiene la sentencia de anular toda responsabilidad y culpa en el juicio contra José León Sánchez en el año 1955, Juzgado Penal de Cartago y Sala Segunda de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia.

En una de sus páginas se lee un diálogo terrible:

Juez Penal don Hugo Porter pregunta al reo:

—Veo que tiene usted la camisa manchada de sangre. ¿Qué le ha sucedido?

Responde el reo José León Sánchez, 20 años de edad, acusado del crimen más tormentoso de la historia criminal del país:

—Estos tres señores, aquí presentes, me han torturado, me han punzado con un palillo de fósforos este oído y también esta muela que tengo cariada. Todo lo que se me ha obligado a escribir dictado por ellos es mentira, soy inocente. Señor juez, soy inocente.

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En el juicio de Revisión de Causa sobre este tema, los jueces dicen:

—En este momento, el juez instructor debía haber declarado nulo el interrogatorio y dar en libertad a José León Sánchez.

En este mismo juicio en donde la defensa del reo la lleva a cabo el Lic. Gerardo Rojas Solano, sucede otro acto también insólito: en 170 años de Historia Penal de Costa Rica, la Fiscalía General de la República interviene en defensa de José León Sánchez y, al solicitar en forma vehemente un fallo a favor del reo, asegura:

—Señores Jueces de la Sala Tercera Penal, Corte Suprema de Justicia: en el proceso contra el reo José León Sánchez ni siquiera existe evidencia, menos una prueba de su culpabilidad y es por eso que la Fiscalía General de la República solicita que José León Sánchez sea declarado exento de toda pena y de toda responsabilidad.

Y, en una situación también insólita, el Tribunal de Casación Corte Suprema de Justicia, acogiendo la recomendación de la Sala Constitucional, declara que contra José León Sánchez todo el juicio fue henchido de nulidad.

La sentencia impone un nuevo giro en la jurisprudencia de Costa Rica. Es favorable en concordancia al Código Procedimientos Penales 1910, Código Penal 1941, Constitución Política, 1949. Y, además, para que nadie dude de la abundancia de su legalidad, citan la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Pacto de San José y la Convención contra la Tortura.

Existe una solicitud: que el Estado indemnice por daños y perjuicios a José León Sánchez. La Sala de Casación sentencia que este no es un juicio penal contra José León Sánchez. Ya José León Sánchez descontó en cárceles de Costa Rica y Presidio Mayor de San Lucas, 30 años que es una parte de una sentencia original de 45 años.

Y dice la Sala: Para su reclamo José León Sánchez debe ir al Tribunal Contencioso-Administrativo.

Y, así, me hice presente ante la señora jueza instructora del Tribunal Contencioso-Administrativo. La jueza me brindó para la defensa 30 minutos de tiempo. Un minuto por cada año que permanecía en la prisión. Advertí de que mi solicitud se basaba en que fui víctima de una tortura que todavía persiste en mi vida.

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La señora jueza se retiró a meditar diez minutos y al regresar declaró no aceptar mi reclamo por daños y perjuicio y daño moral pues el tiempo de mi derecho a reparación había prescrito.

Acudí a la Sala de Casación II Corte Suprema de Justicia. No se me brindó esta vez audiencia oral. Al negar la Sala mis derechos, que en este caso los mismos no prescriben, se me impuso el pago de los costos por $300.000.

Hoy se me ha impuesto una nueva pena. Se me declara insolvente para el resto de mi vida. Al día de hoy, un abogado que se refiera a una consulta del cliente sobre el buen suceso de acudir ante los Tribunales de Justicia, le ha de citar el artículo 41 de la Constitución Política de Costa Rica que dice:

“Ocurriendo a las leyes todos han de encontrar reparación para las injurias o daños que hayan recibido en su persona, propiedad o intereses morales. Debe hacérseles justicia pronta, cumplida, sin denegación y en estricta conformidad con las leyes.”

Hay un detalle y es que el abogado debe agregar:

—Recuerde el caso de José León Sánchez y la pena perpetua que le han impuesto. Si el Tribunal niega sus derechos, usted recibirá una muerte civil hasta el último día de su vida.

En otras palabras, en este caso de hoy, la sentencia vinculante de la Sala Constitucional, el fallo de la Sala Tercera de lo Penal, Sala de Casación Corte Suprema de Justicia, lo que sumó la firma de 10 magistrados por unanimidad, y agregar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto de San José, el Convenio sobre la Tortura. Todo eso va al cesto de la basura.

Seguiré luchando por mis derechos humanos que son los mismos de cada costarricense. Que se cumpla la ley y sea posible aceptar lo que hace dos semanas promulgó la honorable Asamblea Legislativa cuando dijo que los derechos de los perros se basan en convenios, contratos internacionales que Costa Rica ha firmado, y que por lo tanto se debe reconocer que cada derecho del perro, el gato, el pollo, el zorro, el ave, son eternos e imprescriptibles.

Y al final, ya viejo, a mis 83 años, se queda en una esquina del corazón el pensamiento en que los jueces de una nación no pueden sentenciar con los dedos de una mano, sino con las dos manos juntas pues la Justicia es el fundamento de toda ley, buena, santa y mutuamente favorable, como la gota de aire que recibe la sangre en todos los seres vivientes de la creación.

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