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Sin ovaciones

Como ir a una boda arreglada

Actualizado el 02 de mayo de 2012 a las 12:00 am

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Como ir a una boda arreglada

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Por más que el político se vista de seda, político se queda. ¡Qué cierto! Ni corbatas, tacones o joyas lograron despertar ayer la admiración por los diputados y figuras políticas del país a quienes en los pasados meses se les han caído algunas medallas.

Y es que en un ejercicio llamado democracia, ayer la Asamblea Legislativa hizo lucir las dotes de varios integrantes.

Al final, en su gala, el sentimiento mayor era como asistir a una boda arreglada, donde todos saben de la negociación, pero todo el mundo disimula o, al menos, cree que lo hace.

Anoche no había pupilas dilatadas ni sonrisas honestamente felices. Todo parecía parte de un ensayado protocolo donde se hacía lo previsto, sin mirar directamente a los ojos de los ciudadanos, para no ver la desilusión que irradia de ellos.

En la ceremonia donde debía abundar la esperanza y el amor a la patria, predominó el aburrimiento y la indignación.

Costa Rica hizo historia. Esta vez eligiendo como presidente de la Asamblea a quien purgó una condena por estafa, algo que lo sorprendió incluso a él. Hizo historia también con una mandataria, que, teniendo una de las calificaciones de labor más bajas, felicita a Víctor Emilio Granados. Pero no lo felicita por él, sino por ella, porque eso le significa para su partido recuperar el control del Congreso, supuestamente. Un control que podría discriminar minorías.

Los ticos ven, escuchan, entienden y se desilusionan.

Los rostros de los presentes me recuerdan esculturas de cera. Desapasionadas, inmóviles.

Llegó la hora de la presidenta. Y se notó que ensayó, pues estaba metida en un personaje. Leía los teleprompters y por ello no hizo contacto visual con los presentes. Fue como cuando hay músicos en una cena: la mayoría come y escucha' a veces. Veinte minutos después ya había gente hablando por celular, incluyendo al vicepresidente del Congreso.

Retórica pura. Pocas ovaciones. Hay que pensar. Urge hacerlo. Hay que despertar. Al día le faltó emoción y esperanza.

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