Por: Debbie Ponchner 27 junio, 2011

Todos sabemos que mecer un bebé en los brazos –o sentado en una mecedora— es una de las mejores tácticas para lograr que el pequeño logre conciliar el sueño.

El movimiento constante y repetitivo parece tener un componente mágico que lleva al bebé a caer, rápidamente, rendido en los brazos de Morfeo.

Una vez que uno crece, ¿se perderá la magia que posee el movimiento mecedor para lograr dormirse?

Los estudios de un equipo de investigadores suizos y franceses señalan que no: la magia del movimiento mecedor para conciliar el sueño permanece a lo largo de los años.

Por ello tienen un consejo claro: a la hora de hacer la siesta, le viene mejor hacerla en una hamaca.

El consejo se basa en los resultados de un experimento en el que 12 hombres adultos, todos de buen dormir y que no acostumbran a hacer siesta, fueron invitados a dormir 45 minutos a media tarde.

En una ocasión los participantes durmieron en camas estáticas, mientras que en otra lo hicieron en otras con movimiento mecedor, similar al que hace una hamaca.

A lo largo del experimento, los científicos liderados por Sophie Schwartz y Michel Muhlethaler, investigadores del Departamento de Neurociencias de la Universidad de Ginebra, Suiza, monitorearon la actividad cerebral de los voluntarios a través de electroencefalogramas.

En cada uno de los 12 casos los científicos pudieron constatar que, cuando la persona se acostaba en la cama mecedora, lograba dormirse más rápido.

Sin embargo, las bondades del movimiento mecedor no se limitan a la rapidez en la que se concilia el sueño, también tiene un impacto en la calidad de este.

Al leer los electroencefalogramas, los científicos notaron que, cuando se dormía en la cama mecedora, el cerebro de la persona pasaba más tiempo en lo que es conocido como la segunda etapa del sueño, la fase más profunda del sueño y donde se logra el mayor descanso, según reportan en el estudio publicado en la última edición de la revista Current Biology .

Así que ya lo sabe: si quiere sacarle mayor provecho a su siesta, quizás sea mejor que la haga en una hamaca.