Ministro de la Presidencia acepta que consenso es la clave para la agilidad

Por: Esteban Mata Blanco 17 diciembre, 2012
Pantalla completa Reproducir
1 de 2

Los diputados, cuestionados en el pasado por la presidenta, Laura Chinchilla, ahora son la mejor herramienta del Poder Ejecutivo para aplacar el enojo de gremios que han tomado las calles o amenazaban con hacerlo.

La aprobación –en cuestión de horas–, de proyectos de ley puntuales y que cuentan con consenso en el Congreso, evitaron en las últimas dos semanas que las calles fueran escenarios de más disturbios.

El ejemplo más cercano se dio a mitad de la semana pasada. No habían pasado 48 horas desde que el proyecto de ley para rebajar el marchamo a los motociclistas llegó al Congreso cuando el plenario legislativo le dio el primer debate.

El ministro de la Presidencia, Carlos Ricardo Benavides, aceptó que la rapidez se debe a la puesta en práctica de nuevos mecanismos para aprobar proyectos de ley cuando hay un “altísimo consenso”.

El mecanismo, en realidad, es precisamente el consenso. La misma semana pasada, el plan para aclarar que las propinas no forman parte del salario de los saloneros recibió dictamen positivo. Hoy podría votarse en primer debate.

Una semana antes, el plenario había aprobado en primer debate el plan de ley para rebajar el impuesto sobre la renta y beneficiar a cerca de 21.000 educadores pensionados.

Los disturbios de los motociclistas, las amenazas de los maestros, el malestar de los autobuseros por errores en el cobro de marchamo y la latente salida a las calles de miles de saloneros, quedaron aplacados en el momento en que el Ejecutivo prometió una solución a estos problemas desde el Congreso.

Bomberos. A criterio del presidente legislativo, Víctor Emilio Granados, el Ejecutivo ve en el Congreso a su apagaincendios.

Para Granados, la exoneración del impuesto de bienes inmuebles para los pequeños agricultores fue el primer paso para que el Gobierno encontrara la forma de llegar a acuerdos con sectores que amenazan con lanzarse a las calles.

“Ahí es dónde se inicia este ciclo de apagaincendios legislativo de los problemas del Ejecutivo”, dijo Granados. El congresista agregó que en el tema del marchamo de los motociclistas se envió un mensaje muy claro “de que es responsabilidad nuestra apagar su incendio”.

Para el legislador, esta situación le genera ruido al Congreso. Agregó que es una forma de que los diputados “apechuguen” los problemas que tiene la Casa Presidencial.

Esta posición de apagaincendios del Ejecutivo lejos de molestar, genera orgullo al jefe de fracción del oficialista Partido Liberación Nacional (PLN), Fabio Molina.

“Hay incendios y hay que apagarlos. Lo primero es encontrar el químico con el que se apaga. En casi todos, el Ejecutivo encuentra la fórmula, pero cuando se ocupa una ley, hemos sido buenos bomberos”, consideró Molina.

Etiquetado como: