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Trazos diversos

Un genio entre dos universos

Actualizado el 22 de abril de 2012 a las 12:00 am

Trazos diversos Temáticas y públicos dispares marcaron la gran obra de l recién fallecido Jean Giraud

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Un genio entre dos universos

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A comienzos de los años 60, los cowboys dominaban el cine de Hollywood. Su notable influencia se dejaba sentir en los cómics, la televisión, las novelas pulp y en el cine europeo, sobre todo en el llamado spaghetti western , un género que lanzó al estrellato a Clint Eastwood en películas como Por un puñado de dólares .

En ese panorama, era inevitable que la más importante revista de cómic europeo, Pilote , encargara una serie de cowboys al guionista Jean-Michel Charlier. Así nació la serie Teniente Blueberry , ambientada en la época de la guerra civil norteamericana. La ilustración la realizó Jean Henri Gaston Giraud, joven dibujante francés que había hecho sus primeras armas como asistente de Jijé, gran maestro del cómic francobelga.

Jean Giraud inició la ilustración de la serie de vaqueros bajo el seudónimo de Gir . La primera entrega de Teniente Blueberry se publicó en 1964 bajo el nombre genérico de Fuerte Navajo .

El éxito fue apabullante. Los muy elaborados guiones de Charlier, unidos a las secuencias gráficas con un marcado sentido cinematográfico propios del vigoroso estilo de Gir , convirtieron rápidamente la serie en objeto de culto.

El hecho de haber vivido en México en sus años de adolescente, sumado a su pasión por el género western , llevó a Gir a imprimirle un exquisito realismo a esta serie, que lo lanzó, a sus tempranos 26 años, a una repentina fama mundial, colocándolo entre los grandes realizadores del bande dessinée (cómic europeo).

Era apenas el inicio de una brillante carrera para este virtuoso de la narrativa visual, que había nacido en los suburbios de París el 8 de mayo de 1938.

Un innovador del cómic. La dualidad y la contradicción caracterizaron la vida y la obra de este gran artista galo a lo largo de su existencia, como resultado de una permanente búsqueda artística y espiritual que lo llevó a experimentar con la cannabis desde sus años adolecentes y, más tarde, con el vegetarianismo, las disciplinas orientales y el chamanismo.

Esto último resultó del encuentro que tuvo con la obra de Carlos Castaneda gracias a su amigo, el cineasta y escritor Alejandro Jodorowsky, quien fungiría como un importante punto de referencia en el inicio de una nueva etapa en su deslumbrante carrera artística.

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Jean Giraud dio el primer “salto de garrocha” en estilo y contenidos artísticos a comienzos de los años 70, cuando adoptó el seudónimo de Moebius (inspirado en el nombre de la famosa “banda infinita” inventada por el astrónomo alemán August Ferdinand Möbius). Bajo esta firma, y cuando aún no dejaba de dibujar el Teniente Blueberry , Jean Giraud comenzó a publicar historietas de ciencia ficción –una de sus pasiones– en las revistas Hara Kiri y Charlie Mensuel .

El estilo gráfico de Moebius , de líneas más finas y “limpias”, difería esta vez –y de forma radical– con el que presentó hasta entonces con la firma de Gir en la serie del famoso cowboy . Era como si se tratara dos artistas totalmente diferentes.

Así empezó un denodado afán del creador galo por llevar la historieta hacia formas de expresión nunca antes intentadas por artista alguno, rompiendo incluso con sus propias convenciones.

Los nuevos derroteros. A comienzos de los años setenta, Jean Giraud se asoció con sus colegas Philippe Druillet, Jean-Pierre Dionnet y Bernard Farkas, para crear el grupo Humanoides Asociados. Juntos editaron la revolucionaria revista Metal Hurlant , que más tarde inspiraría el lanzamiento de la publicación norteamericana Heavy Metal .

En Metal Hurlant , Moebius dio un paso adelante como autor e innovador del cómic al crear la serie Arzach , que se convirtió en un nuevo clásico del cómic mundial.

Es entonces cuando la carrera del autor empezó un meteórico ascenso al revelarse como un genio que ofrecía nuevas propuestas al arte del cómic.

En su nuevo estilo, Moebius experimentó con originales trazos y tramados, inusitadas formas de aplicar color y, sobre todo, una revolucionaria forma de enfocar los contenidos de la ciencia ficción. Creó universos alucinantes en los que predominan ambientes oníricos, místicos y esotéricos, mezclados con los últimos descubrimientos de la ciencia de vanguardia.

El chileno afincado en Francia, Alejandro Jodorowsky, fue el primer director de cine en contactarlo. Él tenía el ambicioso proyecto de llevar al cine la novela Dune , de Frank Herbert, y llamó a Moebius para que diseñara los personajes y la ambientación de la cinta. El proyecto no cuajó debido a una intervención de la industria de Hollywood, que se apropió de la idea.

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En “venganza”, Jodorowsky y Moebius continuaron con lo ya hecho, utilizando el lenguaje visual que les era más accesible: el bande dessinée . De esta forma nació la serie de El Incal , con la que se produjo un apoteósico big bang en la industria del cómic mundial y se cimentó una fuerte relación de trabajo entre estos dos grandes autores.

El hito que marca la serie de El Incal en la carrera de Moebius es equivalente al que Teniente Blueberry marcó en la carrera de Gir . Dos autores diferentes en uno, dos públicos divergentes y dos temáticas diferenciadas de extremo a extremo: tal era la controvertida dualidad que ofrecería el genio galo en lo sucesivo.

En el mundo del cine. Moebius fue reclamado por la industria cinematográfica de Europa y EE. UU.

De esta forma, trabajó como diseñador en las películas Tron , Alien , Abismo , Masters of the Universe , Willow , El Quinto Elemento y El imperio contraataca , entre muchas otras.

En 1984, tal labor lo llevó a crear con su esposa, Claudine Giraud, la empresa Starwatcher Graphics Inc., en Los Ángeles. Por esos años estableció contacto con la empresa Marvel Comics, la cual publicó en EE. UU. todos sus álbumes. Además, Stan Lee creó un guion para la novela gráfica Parábola , especialmente para que fuera ilustrada por Moebius .

Paralelamente a su labor en el cine, Moebius continuó con su infatigable labor en el bande dessinée y, con sus propios guiones, creó para la revista Metal Hurlant la serie de El garaje Hermético , la cual se convirtió en otra de sus obras más representativas.

Resulta difícil resumir en este espacio la dilatada obra de un genio que revolucionó y marcó nuevos derroteros en arte del cómic mundial. Su muerte en París, el 10 de marzo anterior, causó una conmoción similar a la que produjo con su gran talento creativo a lo largo de sus 73 años de vida.

EL AUTOR ES DIRECTOR DE LOS MOVIMIENTOS ARTÍSTICOS 'LA PLUMA SONRIENTE' Y 'LA PLUMA CÓMIC'.

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