Isaías Salas lleva 21 años dedicado a aliviar el dolor de pacientes terminales y sus familiares.

Por: Irene Rodríguez 3 octubre, 2012
 El doctor Salas hizo un doctorado en Cuidado Paliativo en Londres, y, al volver a Costa Rica en 1991 lo puso en práctica en el Hospital Calderón Guardia. | EYLEEN VARGAS.
El doctor Salas hizo un doctorado en Cuidado Paliativo en Londres, y, al volver a Costa Rica en 1991 lo puso en práctica en el Hospital Calderón Guardia. | EYLEEN VARGAS.

San José (Redacción). Su vocación y dedicación por aliviar el dolor físico, emocional y espiritual de los enfermos terminales o con enfermedades incurables que producen mucho dolor le valió al doctor Isaías Salas Herrera, fundador y director del Centro Nacional de Control del Dolor y Cuidado Paliativo de la Caja Costarricense de Seguro Social, el Premio Nacional de Valores Rogelio Fernández Guell 2012.

Este premio lo otorga desde hace siete años la Comisión Nacional de Valores, y se le da a una "persona que se ha distinguido desde sus diferentes manifestaciones: personal, laboral y ciudadana, con acciones congruentes en la vivencia de los valores y fortalecimiento de la reflexión ética, siendo que, tales acciones hayan beneficiado a persona, sector o sectores de la sociedad costarricense".

"Me siento muy honrado, no lo esperaba. Esto es una representación muy grande, pero también representa el trabajo de muchísima gente que hace las cosas bien y por amor al país, esa gente que nos hace creer más en Costa Rica y tener fe de que aunque hay cosas malas y negativas, son más las cosas buenas y positivas", dijo a La Nación.

El doctor Salas hizo un doctorado en Cuidado Paliativo en Londres, y, al volver a Costa Rica en 1991 lo puso en práctica en el Hospital Calderón Guardia. Su idea de dar atención integral de calidad a los pacientes y a sus familias creció rápidamente. Hoy cuenta con un centro especial a un costado de dicho centro médico y con una red de nueve unidades de cuidado paliativo a través de todo el país. Su próximo sueño ya comenzó a hacerse realidad, pues ya comenzó la remoción de tierras para la construcción de un Centro Nacional del Dolor que albergará no solo a los pacientes y a sus familias, si no a médicos que se formarán en Cuidados Paliativos y Medicina del Dolor.