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La francotiradora periodística

Actualizado el 10 de marzo de 2013 a las 12:00 am

Tras un breve receso volvió a la arena televisiva con nuevos bríos y dispuesta a repartir mandobles, revolcando con su fisga los asuntos políticos y de actualidad nacional, que otros prefieren vadear.

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La francotiradora periodística

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Es dura de matar y como a Bruce Willis los problemas la buscan; es más, los provoca y cuando se trata de política la progesterona se le acelera y sus pasiones explotan.

Algunos la tildan de incómoda, antisistema, rebelde, malamansada y una piedra en el zapato de muchos que viven de ponerle el pie a los demás.

Menuda, canosa, ronqueta, de facciones filosas, manos largas y dedos infinitos; Laura Martínez Quesada dice nunca haber torcido sus principios éticos para conservar un trabajo y por eso le han cobrado todas las facturas, sin plazos ni descuentos.

Recién despedida del Semanario Universidad –el año pasado– por el ucase del nuevo rector, encontró abrigo como conductora de Visión Nueve , un programa de análisis político y actualidad social, que se transmite la noche de los miércoles en ese canal.

Ya antes la habían “quitado” de Telenoticias , por discrepar del particular estilo que le querían imponer a sus coberturas informativas del Combo del ICE. Pero Laura no se molesta con las cosas que le han pasado o le han dolido, “hay que superarlas y seguir adelante. Por dicha duermo bien porque tengo la conciencia tranquila”.

Hace más de dos décadas inició su trayectoria en la agencia de prensa IPS, pasó al diario La República , fue la coordinadora nocturna de Telenoticias ; estuvo en Canal 13 y dedicó una década al Semanario Universidad , al cual apuntaló, pulió a pura garlopa y lo colocó en el ojo del huracán informativo.

Urbanícola de pura cepa; nació y creció en el josefino barrio de Aranjuez; a la luz de los faroles corrió sus calles, jugó rayuela, escondido, mecate y se enamoró siendo mozuela. Ahora está casada con Salvador López, un ingeniero eléctrico, y asegura que todos se sorprendieron con su matrimonio porque “pensaban que eso no iba conmigo”.

Laura viene “de una familia de mujeres mandonas. Tengo dos hermanas. A mi mamá le encanta la política, oír, ver y leer noticias. Ella nunca nos impuso nada y es –como dicen ahora– open mind .”

Aunque se define como racional, organizada, estructurada, realista y con los pies en la tierra, la maternidad la tiene enganchada y se ha vuelto sensible' es más, como Greta Garbo, ríe.

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Si bien es un moscardón en las entrevistas televisivas y en sus investigaciones periodísticas, Laura jamás confunde los papeles y procura que el trabajo nunca invada su familia, sus ratos de ocio y de estudio.

Asegura que es un animal político; de ser así sería un caballo, el signo chino al que pertenece, porque es fuerte, libre, irrefrenable y desbocada.

--¿Por qué tiene fama de insufrible?

--Soy muy crítica, progresista, comprometida y una persona de ideas amplias y firme en mis convicciones políticas, de género, ambientales, en fin, inconforme con el status quo.

--¿Querrá decir una vieja incómoda y necia?

--Nooo. Le tengo pánico a esas mujeres que llegan en escoba y se complican la vida. Pienso que las mujeres ejercemos liderazgos diferentes. Eso sí, los asuntos sociales y la política me aceleran.

--¿Si no es una bruja, qué es?

--Un animal político. Tengo bien claro lo que opinan de mí los sectores poderosos y entiendo los juegos de poder.

--¿Dicen que usted es comunista y chavista?

--Mucha gente me encasilla aunque nunca milité en ningún partido; no creo en eso. Al menos en la Universidad de Costa Rica son como las iglesias: jerárquicos, verticales, poco democráticos, llenos de rituales. Para ciertos sectores he sido desestabilizadora y antisistema.

--¿Por eso la fumigaron en Canal 7?

--Me echaron de Telenoticias ; fue doña Pilar quien me quitó porque teníamos criterios diferentes en cuanto a la cobertura noticiosa del Combo del ICE. Yo trabajé con grandes periodistas como Guido Fernández o Guillermo Fernández y siento que habíamos pasado de hard news a light news y no me logré acomodar a la visión periodística de doña Pilar. Los rumores decían que hubo presiones políticas para que me despidieran.

--¿Igual le pasó en el Semanario Universidad ?

--Cuando asumí la dirección del Semanario inicié un proceso para mejorar su perfil y entre todos lo logramos. Pero el nuevo rector de la UCR, Henning Jensen, cambió casi todas las estructuras de los medios de comunicación y a mí no me renovó el contrato.

--¿Cuál fue la razón de su despido?

--Nosotros veníamos de un intenso proceso de discusión del Tratado de Libre Comercio y de analizar la situación real del país; todo eso sumó y pesó en ciertos sectores políticos universitarios interesados en recibir el apoyo del periódico, pero yo no le hacía favores a nadie para seguir en mi puesto de directora, eso habría sido repetir el esquema de los otros medios de comunicación.

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--¿A quién salió tan peleona?

--A mi mamá, doña Maruja; porque mi papá, don Andrés, es muy tranquilo pero con un humor negro proverbial. Ella vendía ropa para mujer y él fue funcionario del Ministerio de Hacienda.

--¿Era una señora salida del saco?

--Para que tenga una idea. Cuando íbamos de paseo a Puntarenas, mientras nos bañábamos mamá leía el periódico. Ella nunca nos impuso nada; era muy crítica, como muy rebelde y en casa primero se veían, leían y oían noticias y después Scooby Doo .

--¿Por eso estudió periodismo?

--Mamá influyó mucho pero me dijo que por mi visión política y manera de pensar me iba a costar conseguir un trabajo. Además, en los años setenta ocurrió la Revolución Sandinista, yo estaba en la escuela y veía en la tele a los periodistas transmitiendo todo ese alboroto y yo quería estar ahí.

--¡Qué niña tan despabilada!

--Pues sí. Yo nací y me crié en Barrio Aranjuez, en pleno San José. A mamá le encantaba la política y vivíamos rodeadas de militantes de muchos partidos: socialcristianos, comunistas, liberacionistas y había una gran mezcla de ideologías.

--¿De pequeña era muy seria?

--En la escuela era muy ordenada pero en el colegio las cosas cambiaron. Ya tenía más amigas, la barrilla, los novios, jugábamos rayuela, escondido, íbamos al cine y llevaba la vida de una joven de clase media con acceso a la educación pública que me cobijó y me formó.

--¿Estudió y trabajó?

--No, pasaba todo el día en la universidad. Llevé unas materias de relaciones internacionales en la Universidad Nacional pero las dejé botadas cuando ingresé a la carrera de periodismo en la U. Mi primer empleo fue en el Semanario , hice prácticas en Radio Universidad, aprendí locución, grabé algunos anuncios y me ganaba una platilla.

--¿Dónde inició su carrera profesional?

--En la agencia de noticias IPS; yo quería ser corresponsal de prensa internacional, porque me parece que son los periodistas más rigurosos, con un nivel de exigencia elevada y requieren formación en todas las áreas del conocimiento y de la vida.

--¿Estudió algo más?

--Me gustan muchas cosas: la abogacía, la arquitectura, la música, la educación física; incluso canté en varios coros. Obtuve una maestría en derechos humanos.

--¿Duró poco sin trabajo?

-Sí. Soy la conductora del programa Visión Nueve y me gusta trabajar con toda la gente joven del noticiero; ese es un proyecto que desea incidir en los temas políticos y de actualidad social, bajo la dirección de Freddy Serrano, quien le da un sello especial.

--¿Cómo es ese eslogan de las canas y las ganas?

--Las canas y la voz las heredé de mi madre. Sigo siendo una persona inquieta, abierta a las nuevas posibilidades y dispuesta a estar en una redacción donde hay bulla e inmediatez.

--¿Piensa retirarse algún día?

--Por supuesto que quiero pensionarme. Me encantaría disfrutar de montones de cosas que dejé pendientes por el trabajo. Quiero practicar más el deporte, dedicarme a la música, aprender otros idiomas, apreciar el ocio y compartir más con mi hijo.

--Pero... ¿lo tuvo ya grandecita?

--¡¡¡¡Ahhh¡¡¡ 'Sí'¡Claro!...Salvador tiene 5 años y medio. Lo tuve a los 40 años; es que me costó quedar embarazada y lo logré mediante acupuntura. Durante muchos años tomé un anticonceptivo que me curaba el acné en la cara y al parecer me pudo ocasionar esterilidad, pero eso es una suposición mía.

--¿Qué tal le sentó la maternidad?

--Me pegó muy fuerte. Ya no soy capaz de ver películas dramáticas, me afectan demasiado y carezco de las fuerzas para soportarlas. Ser madre me sensibilizó mucho y en eso ya no soy tan racional.

--¡Cómo! ¿Ud es la versión femenina del Dr. Spock?

--Soy muy estructurada y ordenada en la forma de pensar. Estudié, trabajé, me casé, construí mi casa, tuve a mi bebé. Soy realista y con los pies sobre la tierra, aunque también lloro y río.

--¿Es una cabezona?

--No soy una persona cerrada; los periodistas tenemos la capacidad sensorial de percibir las personalidades y ubicarlas en el escenario. Es como si tomáramos diferentes fotografías de lo que acontece en la sociedad y así comprendemos rápido sobre lo que debemos informar y retroalimentarnos.

--¿Cómo lo hace?

Las redes sociales nos permiten conocer lo que piensan los demás; la clase media urbana está muy bien enterada y le gusta incidir en los hechos. Esa idea del periodista sabelotodo es una visión arcaica. Me gusta escuchar y pienso en lo que escucho. Cuando recibo una denuncia dedico el tiempo necesario.

--¿Usted busca los pleitos o los pleitos la buscan?

Yo siempre estoy interesada en comprarme los pleitos; me gusta provocar con los titulares, el artículo, las palabras. Vengo de un mundo de mujeres dominantes, fuertes.

--¿Cansa tanta batalla?

Uno se molesta con las cosas que le han pasado o le han dolido, pero hay que superarlas y seguir adelante. A veces uno se siente fatigada pero cada nuevo proyecto me revitaliza. Por dicha duermo bien porque tengo la conciencia tranquila.

--¿Es feliz?

He vivido muchos momentos felices y tristes. La vida ha sido justa conmigo, no me puedo quejar. La felicidad no es eterna, es la suma de los momentos cotidianos; se construye en la vida diaria. Tener a mi hijo fue un gran instante de felicidad.

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