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Que no falte el vino

Que no falte el vino: El de la casa

Actualizado el 26 de octubre de 2012 a las 12:00 am

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Que no falte el vino: El de la casa

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Periodista Disfrutar de vinos de buena calidad por copa en muchos restaurantes suele ser toda una odisea.

Incluso, sorprende a veces ver como algunos vinos de una calidad dudosa se ofrecen a un precio desorbitado por copa y, además, con varios días de tener esa botella abierta.

Entiendo que comercializar vino por copa tiene su tema y que es difícil vender aquellos de cierto precio o calidad; sin embargo, se suele multiplicar el precio de la copa unas cuatro o cinco veces.

A esto hay que agregar la poca dedicación que, en general, existe en el cuidado de los vinos.

Es decir, cobrando como se cobran algunas copas no es mucho pedir una guarda a buena temperatura, en silencio y con poca luz; o bien, como debería ser, usando esos sistemas que dejan la botella al vacío liberándoles el oxígeno que los deteriora con el paso del tiempo.

Pues resulta que la gran mayoría de veces, no se cuida la temperatura ambiente y solo se protege con el corcho reutilizado, lo cual deriva en que su copa se llenará con un vino oxidado o excesivamente alcohólico.

Una de las claves es tener algunos vinos, pocos, que impliquen cierta variedad, pero sobre todo que aseguren calidad y que estén bien conservados.

No es tan difícil. Hoy día en Costa Rica existe una gran variedad de vinos a un precio interesante, los cuales servidos en copas darían el beneficio que busca el restaurante y, a su vez, al consumidor le brindarían la calidad que se puede exigir en esta forma de servir el vino.

Si bien es cierto que un cliente que pide un vino en copa es uno que, en general, le da lo mismo uno que otro, no hay que olvidar que cada vez la cultura del vino y la exigencia en este país son mayores y que se buscan términos de calidad, precio y diversidad.

A veces, me siento un bicho raro preguntando qué tipo de vino es el que hay para servir en copas; sin embargo, siento también que cada vez hay más gente que exige y que sabe de vinos.

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No puedo generalizar ni quiero, pero, en la mayoría de los casos que conozco, se produce lo que estoy describiendo. También es cierto, que en algunas ocasiones me encuentro con una sorpresa y descubro buenas selecciones para ofrecer en una copa.

Seguramente, se trata de un proceso y será un cambio que, poco a poco, se irá dando. Sin embargo, usted tiene mucho que decir si se anima a preguntar por los tipos de vinos que hay para ofrecer en copas y si exige ver cómo están guardados.

Puede lograr incluso que el restaurante se incline por mejorar su oferta y, obviamente, usted mejore su experiencia con el vino servido en su copa.

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