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Que no falte el vino

Que no falte el vino: Beber cuando la luna quiera

Actualizado el 21 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

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Que no falte el vino: Beber cuando la luna quiera

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PeriodistaSegún algunos críticos, no existen vinos: existen botellas, y de hecho tampoco existen botellas, sino que existen momentos.

Qué diría si le cuento que en Inglaterra, con esa idea como telón de fondo, se puso de moda realizar catas de vino en consonancia con el calendario lunar, pues se considera que hay días mejores que otros para celebrar ese rito.

¿La razón?, la luna tendría una influencia importante en la percepción que se tiene de los vinos.

Si bien hace mucho que existen productores de vino que cultivan la uva con técnicas biodinámicas –siguiendo los ciclos lunares para determinar qué días conviene hacer los cortes o embotellar el vino–, en la degustación es novedad.

Es así que grandes cadenas como Marks & Spencer (venden un tercio de todo el vino en Inglaterra), decidieron invitar a los críticos a catar sus vinos solamente cuando el calendario indique que estén en su plenitud. Pero Marks & Spencer va más allá e incluso orienta a sus consumidores sobre qué días y horarios conviene abrir cada botella.

El calendario biodinámico fue creado por la alemana Maria Thun, hace ya casi medio siglo, categorizando cada día como “fruta”, “flor”, “hoja” y “raíz”, según la posición de las estrellas y de la luna. De acuerdo con este calendario, los días fruta y flor son los más recomendados para degustar los vinos.

Este tipo de calendarios se basa en una perspectiva astrológica y parten del análisis del recorrido de la luna a través de las doce constelaciones del zodiaco.

Este recorrido es conocido como ciclo sideral de la luna, y aunque el ciclo sinódico (crecimiento y decrecimiento lunar) es el más conocido de los ritmos lunares, este juega un pequeño papel en el calendario.

En la astrología, las doce constelaciones zodiacales se asociaban a los cuatro elementos: aire, agua, fuego y tierra, y a su vez, cada elemento se vincula con una parte de la planta: la tierra con la raíz; el agua con las hojas; el aire con la flor y el fuego con el fruto.

Así, y en base a las características de las semillas, el día más apropiado para ser plantadas difiere. Por ejemplo, para obtener buenas zanahorias, un día tierra (raíz) es el óptimo; para las lechugas, un día agua (hoja) será el más apropiado; para los melocotones, el día óptimo será entonces un día fuego (fruto).

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Algunos consumidores ingleses consultados dijeron que tras probar vinos un martes (día hoja) y luego beberlos un jueves (día fruta) notaron enormes diferencias.

Al respecto, en Marks & Spencer dicen que si uno cata un vino en un día fruta, el sabor del vino se sentirá más, mientras que en un día flor se notará más el aroma. Bueno, juzgue usted, busque el calendario biodinámico de Maria Thun, saque sus botellas y experimente.

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