Compenetrados La gran conexión que existió entre el elenco del montaje y el público convirtió al espectáculo en toda una fiesta

Por: Katherine Chaves R. 7 diciembre, 2013

El ballet El Cascanueces , que se vio el jueves en la noche en el Teatro Nacional, volvió a demostrar porqué se ganó un lugar en el corazón de los costarricenses.

La buena técnica en puntas, los reconocidos bailarines extranjeros, la compenetración entre público y elenco, así como la magia que trae consigo esta obra, hicieron del espectáculo toda una fiesta.

Los suspiros iban y venían con el más mínimo paso de los intérpretes: aunque no hubo ni una sola ovación de pie, los espectadores estaban realmente hechizados.

Uno, dos. Apenas se escucharon los primeros compases de la célebre partitura de Piotr Ilich Chaikovski, el corazón de todos se infló de alegría.

Momento en el que le entregan El Cascanueces a Clara. Foto: Mario Rojas.
Momento en el que le entregan El Cascanueces a Clara. Foto: Mario Rojas.

En el primer acto, Lucía Passuello se lució en su debut como Clara, uno de los papeles principales de la coreografía.

Con su vestido rosado claro, ella bailó y dio más de lo que el público pedía. Solo bastaron unos cuantos pasos para que conquistara a los espectadores, quienes hasta se atrevían en calificar su interpretación.

“¿Viste eso? ¡Qué bonito!”, le dijo una señora a su acompañante, en el momento en el que Dietrizh saltó hacia su compañero Steven Meléndez –el Cascanueces–.

Para ese momento, el ambiente en el teatro era muy cálido. Todos estaban felices y satisfechos por el trabajo que realizaban los intérpretes en escena.

Luego, la bailarina Lucía Baltodano saltó al escenario con su impecable traje blanco para hacer de la Reina de las Nieves. A ella la acompañaba un cuerpo de baile, que lucía un traje del mismo color.

Arianne Dietrizh se lució en su debut como Clara. Foto: Mario Rojas
Arianne Dietrizh se lució en su debut como Clara. Foto: Mario Rojas

Con el trabajo en puntas, los brazos abiertos y una enorme sonrisa, ella hacía que la nieve cayera sobre las tablas. Sin duda alguna, uno de los momentos más mágicos.

El primer acto acabó y la espera para ver la continuación se hizo eterna para el público, que estaba ansioso por ver cómo terminaba el esperado espectáculo.

De lujo. La segunda parte fue el cierre de lujo con la participación de Michal Stipa, bailarín principal del Ballet de Praga.

Él bailó al lado de Kristiane Feoli (Hada de Azúcar), pareja que los espectadores calificaron como “casi perfecta”.

“¡Qué maravilla! Hacen un dúo lindísimo, me encanta”, susurró una muchacha, que andaba con su familia.

En síntesis, el elenco –que estaba cargado de talento y magia– supo cómo compensar al público, que tuvo que esperar a que pasara un año para poder revivir de nuevo la historia de El Cascanueces .

Nota del editor: En esta nota se corrigió el nombre de la bailarina que interpretó a Clara en este estreno, ya que fue Lucía Passuello y no Arianne Dietrizh.

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