Desde que nació la propuesta de Pelando el ojo, originalmente integrada por Norval Calvo y el lamentablemente ya fallecido Froylán Bolaños, desde estas páginas siempre hemos manifestado nuestra admiración por el talento, el empuje y la innovadora fórmula que estos dos titanes del humor plantaron en el país.

 30 junio, 2013
Imagen sin titulo - GN
Imagen sin titulo - GN

Desde que nació la propuesta de Pelando el ojo, originalmente integrada por Norval Calvo y el lamentablemente ya fallecido Froylán Bolaños, desde estas páginas siempre hemos manifestado nuestra admiración por el talento, el empuje y la innovadora fórmula que estos dos titanes del humor plantaron en el país.

Once años después, y tras superar la súbita partida de Froylán, en noviembre del 2009, Norval Calvo se sacudió las lágrimas y el polvo y siguió adelante con su proyecto... el resto es historia: con un séquito de ocho humoristas, más quienes apoyan en la parte de producción, Calvo ha logrado consolidar lo que a estas alturas es una suerte de franquicia con su espacio de radio (también televisado) y, en los últimos tres años, la presentación del grupo en un frenético y divertido sketch de dos horas, siempre en junio, en el teatro Melico Salazar.

El fin de semana pasado se cumplió la primera parte de la temporada 2013, con presentaciones cuyos boletos se agotaron más de un mes antes del evento: todas estuvieron a teatro lleno, algo que se vuelve casi conmovedor si tomamos en cuenta que el tico no es, exactamente, un consumidor estrella de nuestros productos locales. Tanta es la cosa que Calvo y su equipo tuvieron que habilitar dos fechas más: el 26 y 28 de julio próximos se presentarán en el Auditorio Nacional.

Agotaríamos esta columna si nos ponemos a desmenuzar el show (como no se puede, ofrecemos una pincelada en la página gráfica en El Topo de Fiesta), pero hay que decirlo: así como resaltamos el “orgullo país” que nos generó el medio aztecazo de la Sele, se nos enchinó la piel de ver a decenas de ticos abarrotar el Melico para aplaudir, de pie, el derroche de ingenio de factura puriticamente criolla que es Pelando el ojo.

Pero como no solo de risasvive el hombre –mucho menos los ticos y muchísimo menos en estos tiempos cargados de desaciertos gubernamentales– , nos ponemos serios, solemnes y amargados y reproducimos un post buenísimo del Facebook del conocido periodista independiente y documentalista Ronald Díaz Vargas, tras el triunfo de la Tricolor contra Panamá:

¿Tráfico de órganos? ¿Turismo sexual? ¿Lavado de dinero? ¿Narcotráfico? ¿Corrupción? ¿Refinería? Tranquilo, todos esos molestos síntomas desaparecen al instante con Alka-Sele. Uno o dos golcitos y olvídese de las penas. ¡Qué bueno que hay Alka-Sele! Aplican restricciones: El efecto de alivio es ilusorio y pasajero. Publicidad no válida en Brasil.

Juepuchis, ignoramos a quién iba dirigido este mensaje, posteado por Carlos Hernández, el Coto de Combate, pero elucubrando, imaginamos de quién puede tratarse. Nada de gracia nos hizo, debería cuidar más su imagen, pues en broma o no, está hablando de agresión.
Juepuchis, ignoramos a quién iba dirigido este mensaje, posteado por Carlos Hernández, el Coto de Combate, pero elucubrando, imaginamos de quién puede tratarse. Nada de gracia nos hizo, debería cuidar más su imagen, pues en broma o no, está hablando de agresión.

“Necesito un par de nalgas prestadas... las mías ya no aguantan tanta inyección....”. Eso posteó la semana pasada en su cuenta de Facebook Roy Solano, veterano periodista de Repretel. Ignoramos si finalmente encontró las nalgas que buscaba...

¿Tan apurados estamos? Ya anda en redes un audio de “Las verdaderas visitas navideñas”. Párele bola, don Carlos Fuentes: este año tampoco se nos escapa y tendrá que deleitarnos con su nostálgico y maravilloso programa.

¿Guaro gratis? Cuidado se embarca, como le pasó a más de uno durante la reciente inauguración del hotel Sheraton en Escazú.. Aquello fue de loca fantasía, todo el mundo se enfundó sus mejores galas, incluso hubo decenas de vestidos largos con mucha tela que arrastrar.

La cosa es que bastantes invitados se medio jumaron, pues había barra libre desde las 7 p. m. hasta las 10 de la noche, pero en el jolgorio a algunos se les perdió la hora y, cuando pasadas las 10, empezaron a cobrar los tragos, más de uno se fue de güicho pidiendo champaña y Old Parr. Cuando les cobraron, muchos dejaron los tragos intactos, en la barra, y calabaza calabaza, todo el mundo para su casa.

Una pareja ha captado la atención de muchos durante los últimos domingos en La Sabana, pues hemos visto a un espigado caballero acompañado de una agraciada morena haciendo caminatas y comprando fruticas en los chinamos del parque metropolitano. Se trata del codirector de Telenoticias, Ignacio Santos, y de su novia, Nancy Dobles, quienes andan felices de la vida, como dos chiquillos enamorados, quemando zacate por el pulmón josefino, eso sí, siempre sonrientes y saludando a cuanto cristiano se topan.

Eso sí, no pudimos evitar tirarnos un vacilón que se dio entre la conocida pareja hace unos días, cuando Nancy se distrajo jugando futbol y, cuando volteó a buscar a Ignacio, lo descubrió bien camuflado –según él– ¡comiéndose un paquetón de Picaritas!

Noticia bonita: la conocida periodista Wendy Cruz, radicada en Dallas, tiene cuatro meses de embarazo y en noviembre se convertirá en mamá. ¡Felicidades!

Con toda la “nave” sobre la acera en Escazú. Así se estacionó Choché Romano, el domingo.
Con toda la “nave” sobre la acera en Escazú. Así se estacionó Choché Romano, el domingo.

A uno que se le han alineado los astros últimamente, es al periodista y narrador deportivo Christian Mora, quien tras una época de “subibajas” con el tema del peso, finalmente se estabilizó, le pone bonito al ejercicio y se le nota la motivación hasta en la forma de vestirse, pues anda como un dandy. Encima, ahora está ennoviado con una muchacha que se ve muy bonita, y muy juiciosa.

Con el auge de la tecnología, los famosillos criollos deben andarse con pies de plomo. El domingo estos Topos estábamos tardeando en Saquella, en Escazú, cuando oímos en las mesas vecinas a alguna gente comentando que qué señora más imprudente la que había estacionado su carro encaramándolo en la acera. Cuando volteamos, nos percatamos de que no era una señora, era Choché Romano (andaba el pelo suelto y, como está gordillo, sí se veía como una doña, de primera impresión), a quien un cleto le llamó la atención pero, igual, dejó el chunche parqueado como le dio la gana.