Instituto Nacional de Seguros exhibe colección completa por primera vez

Por: Andrea Solano B. 25 mayo, 2014

Ellas no pueden hablar, pero entre sus formas, colores, diseños y texturas se encierran miles de historias de vida de nuestros antepasados precolombinos.

Cerca de 7.000 piezas de jade, cerámica, piedra, hueso y madera se instalaron en un moderno edificio en el centro de San José para traer al presente las vivencias de esas culturas indígenas.

El nuevo Museo del Jade y Arte Precolombino del Instituto Nacional de Seguros (INS) abrirá sus puertas este lunes en un edificio de cinco niveles construido especialmente para exhibir esta numerosa colección.

Legado ancestral. En el nuevo Museo del Jade la ruta hacia aquel pasado lejano y rudimentario empieza en un presente dinámico y abundante en herramientas tecnológicas.

Tanto el edificio como el guión y el diseño museográfico se adaptan a los estándares de los museos modernos para presentar sus colecciones de manera dinámica e interactiva.

“Queremos que los visitantes vean a los seres humanos detrás de esos objetos. Las piezas precolombinas nos dan mucha información valiosa sobre el modo de vida de esas sociedades”, explicó Virginia Novoa, curadora de arqueología del Museo y responsable del guión científico.

La extensa colección se organizó en bloques temáticos de acuerdo con la información recabada en la investigación arqueológica. De este modo, los cinco niveles del edificio albergan las seis salas temáticas.

En la primera planta, un gran bloque de jade en bruto da la bienvenida al visitante y lo invita a seguir cada paso de la transformación de esa piedra tosca en delicadas y hermosas piezas.

En ese mismo nivel se ubica la boletería, el guardarropa y un auditorio para 150 personas. Dentro de algunos meses se habilitará una cafetería y una tienda de souvenirs . Ahí está también la primera sala, denominada Umbral .

“Es un abrebocas para despertar la curiosidad del visitante. En una gran vitrina en forma de serpiente se exhibe una selección de 150 piezas representativas de lo que podrá ver en las demás salas”, comentó la directora del Museo, Laura Rodríguez.

El segundo piso alberga la sala Jade , que lleva al público a conocer los detalles de fabricación de estos objetos, cuyo período de auge ocurrió entre 500 a. C. y 800 d. C.

Un mapa interactivo en el suelo muestra las rutas marítimas y terrestres por las cuales esta piedra semipreciosa llegó hasta territorio costarricense desde los yacimientos en el Valle de Motagua, en Guatemala. En ese espacio, el visitante también se podrá sumergir en el mundo mágico del chamanismo para comprender su significado en las sociedades precolombinas.

La tercera planta es la casa de las salas gemelas: el Día y la Noche, donde el público puede visualizar a nuestros antecesores indígenas en sus labores cotidianas.

Así, el recinto diurno recrea las principales actividades para la subsistencia: la caza, la pesca y la agricultura, así como sus viviendas y su modo de alimentación.

La sala nocturna se refiere a temas que todavía hoy, en las sociedades actuales, tienen una connotación misteriosa, como lo son los rituales alrededor de la muerte.

Ambas salas cuentan con ambientaciones que envuelven a las personas en el entorno natural.

“La naturaleza fue fundamental para el desarrollo de estas sociedades y eso se refleja en gran parte de los objetos precolombinos que tienen representaciones de animales como mamíferos, reptiles, aves y anfibios. Además, dependían del agua de los ríos y utilizaban las plantas con fines alimenticios y medicinales”, dijo Rodríguez.

La sala Memoria Ancestral , en la cuarta planta, recopila todo ese legado ideológico y cultural que esas sociedades le dejaron a las generaciones siguientes en áreas tan varidas como música, danza, vestimenta, roles de género y sexualidad .

Se hace referencia además a los grupos indígenas que habitan el territorio nacional en la actualidad.

Por último, la sala Acopio de Visitantes reúne cerca de 4.000 piezas que por alguna razón no se incluyeron en el guión, pero que pueden ser observadas por el público en grandes vitrinas de vidrio.

“De este modo garantizamos que el 100% de la colección en manos del INS está en exhibición y disponible para todos los visitantes”, resaltó Rodríguez.

El Museo está ubicado al costado oeste de la plaza de la Democracia, en San José. Está abierto de lunes a domingo de 10 a.m. a 5 p.m.

La tarifa general para nacionales es de $5 y para extranjeros, $15. La entrada es gratuita para estudiantes con carné o uniforme, así como para niños y adultos mayores.