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Hay figuras de todos los tamaños

Un ejército de porcelana y madera invadió el Museo Nacional

Actualizado el 02 de febrero de 2013 a las 12:00 am

Ejemplares reflejan historia y tradiciones autóctonas de la cultura nipona

Exposición se abrió al público ayer y se podrá visitar hasta el 3 de marzo

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Un ejército de porcelana y madera invadió el Museo Nacional

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Un ejército de muñecas niponas ha tomado sigilosamente el Museo Nacional. Llegó por avión, resguardado en variedad de cajas colmadas de estereofón.

Se enclaustró en urnas de vidrio y, desde ayer, invita a todos los costarricenses a dar un recorrido curioso por el milenario arte y las costumbres de Japón.

Conforman un ejército delicado de porcelana nacarada y madera labrada, de muñecas vestidas de historia y detalle. Figuras de expresiones sutiles, pero desbordantes de personalidad; tanto, que parecen cobrar vida y aprestarse a formar una ciudad propia entre las paredes del Museo.

Las encontrará de todos los tamaños: pequeñas como un huevo de gallina, y grandes como una niña de verdad.

Entre tímidas poses de geishas y los juguetones rostros infantiles de figurines gosho , le sorprenderán los agresivos sumos y hasta los guerreros samurái.

Costumbre milenaria. Las muñecas en Japón tienen usos variados. Antes se acostumbraba que las novias llevasen una muñeca a su futuro marido como regalo de bodas.

Otras se usan en festivales y celebraciones.

También las hay para jugar, como las donadas por la familia real japonesa.

En la exposición hay variedad... y mucha. Tanta, que solo queda rendirse ante el encanto del tradicional arte japonés.

La muestra llevará a los visitantes por un recorrido a través del tiempo y por los distintos estilos de muñecas que elaboran los maestros artesanos de Japón.

Las más tradicionales muestran facetas puntuales de la cultura nipona: niños en trajes de gala para recibir el Año Nuevo, actores de teatro estilo noh y kabuki , y las geishas con vestidos tan complejos, que requieren hasta un año para su elaboración.

Otras muñecas, las kokeshi , son más minimalistas, de colores saturados y líneas sencillas, pero de fabricación igualmente especializada, para tornear y tallar la madera, hasta lograr curvas y diseños de aspecto totalmente prolijo.

Esta invasión artística e histórica conforma la exposición Las muñecas de Japón: figuras de oración, personificaciones de amor . Las muñecas habitarán por poco más de un mes en la Sala de Exhibiciones Temporales del Museo, desde ya y hasta el 3 de marzo.

Su organización está a cargo de la Embajada de Japón y el propio Museo. La Fundación Japón trajo desde Brasil esta representación de la vida, la guerra y la fantasía niponas, que luego irá hacia Honduras.

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Los ejemplares fueron donados o alquilados por familias japonesas y hasta por la casa imperial de Japón. Algunos se fabricaron hace poco; otros provienen de la época de los samurái, siglo XVIII.

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