24 junio, 2012

A lo largo de la evolución del idioma español hemos visto, y seguiremos viendo, cómo dos vocablos separados (preposición y nombre, verbo y complemento directo, etc.) se sueldan y se convierten en una sola palabra.

Recuerdo que, en mis lejanos años de secundaria, repetíamos, entre otras muchas, una norma mnemotécnica, para evitar errores ortográficos, que decía (en pareado): “ A menudo y en seguida / no los juntes en la vida”.

Años después la Real Academia Española aconsejaba enseguida , en una sola palabra, aun cuando seguía aceptando en seguida .

Por ejemplo, la preposición sin , que denota carencia o falta de algo, se une con algunos sustantivos para formar un solo nombre. Así:

Sinfín : Gran número de cosas o personas. Enfrentamos todos los días un sinfín de dificultades y problemas.

Sinhueso : Lengua, en cuanto órgano de la palabra. En estos casos debemos tener quieta la sinhueso ; es decir, quedarnos callados.

Sinnúmero : Número incalculable de personas o cosas. Hubo en el país un sinnúmero de desgracias.

Sinrazón : Acción hecha contra justicia y fuera de lo razonable o debido. La decisión tomada por la directiva es una auténtica sinrazón .

Sinsabor : Pesar, desazón moral, pesadumbre. Mi vida está llena de sinsabores .

Sinsentido : Cosa absurda y que no tiene explicación. La excusa que acaba de darme es un completo sinsentido .

Sinverguenza : Pícaro, bribón. Dicho de una persona: Que comete actos ilegales en provecho propio, o que incurre en inmoralidades. Todos esos señores son unos sinverguenzas .

Otros vocablos compuestos se forman con un verbo y su complemento. Quede para otro día.

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